01 febrero 2018

Pavesa

Pavesa


*
mi abuelo   es generoso
hace de protector a distancia
me manda saludos y caramelos de leche

mi abuelo   hace regalos
su pus interna a las larvas
gritos a las noches
un pedazo de ulcera para el desayuno

tiene pacto con gusanos
no quiere el cielo de residencia
usa susurros australes para llamar a zamuros

la última vez que lo vi
las hormigas iban gritando encendidas
la reina fue descuartizada por el repollo

mi abuelo   daba regalos
                   su cuello a la soga
                   su cuerpo frío como móvil de Calder
                   dando buenos días a mi abuela
                   buenos días y se va




*
adentro   hay números pares
que huelen a pus con sangre
un niño en un rincón
jugando con plastilinas y gusanos

él canta
juega con su tractor
recoge tierra
en sus ojos el fuego lo carcome
en sus ojos el último alba

adentro   hay números impares
un niño que no sabe
nunca sabe




*
desde las fauces
de flores traga sueños
está la imagen intacta de Luís
concentrado
con la gasolina encima 
como dando  plazo al tiempo
metiendo todo ese fuego y hormigas en su interior
y espera
dilatado
el amarre de su último nudo




*
Acuña habla como el silencio
suena como campanas tibetanas
es la angustia del aire con otro nombre
es la sed con gusanos de seda secos
es las hormigas calcinas
buscando venganza

Acuña habla como los nudos
secos   toscos
con la fuerza de miles de cuellos reventados

él ya no habla
su rostro es una ceniza negra-gris
que las larvas muevendomingo a domingo




*
en la oscuridad
el fuego tienen antenas
camina en columnas de muerte

en el sueño
las llamas consumen sus patas
quedan apilados cuerpo tras cuerpo

en el aire
un humo denso
que se hunde en el cuerpo de mi abuelo
y lo mata lentamente




*
lo vi partir
rumbo al río
en busca de más cuevas

era de tarde
nunca más fue el mismo
su niño perdido sigue jugando al tractor y juntando arena: autómata

desde allá se arma el fuego
la noche lo ve con café y un rojo-naranja en su estomago
la danza interna es hermosa
olas de muerte entre cada epitelio
hacen de mi abuelo un hombre colgado por hormigas

cerca de su cuerpo
la fila sale y hacen colmenas en sus ojos
rojas hormigas
llenas de cáncer




*
duda tiembla de tiempo
tiempo tiembla de pánico
ellos pasean por la sangre de Acuña
le repiten  cuerda  cuerda

él    lleno de sepsia
hace nudos matutinos
y sabe    él lo sabe
habrá trabajo para el sepulturero




*
soy parte de la sombra
de los huesos que la trompeta suelta
de  la campana del aire
soy parte del azar del pájaro
y un dedo colgado de la ventana

no soy    su cuello
ni fuego interno: lastima
ni brisa que mueve sus restos






*
los números se mueven dentro
hay cuentas sin resolver
antes de saltar el tiempo se dilata
hay un recuerdo de bar cerrado
de putas abiertas
una Luisa esperando
y nietos con sombras en sus pies

antes de saltar el sol negro
hormigas que danzan
un trauma de fondo
y esa suave brisa diligente
que bate en las cocuizas
le recuerda a Luís
su última senda




*
el paso lento
y él carga su urna
desde la madrugada hasta el grito del encuentro

contar cada instante
ir como un desconocido
o decidido ante lo incandescente

el dolor agudo    que no se aguanta
y esa respiración entrecortada del titubeo
lo cruzan antes de la cuerda
antes del último paso




*
la tarde vuelve con la urna
una colmena hace festín con la carne
él    yace allí
entre la sombra de su apellido
y las putas que pudo abrir




*
en los gritos hay recuerdos
cochinos y caballos en el fondo
tractores con tierra amontonada

Acuña era asesino
ejecutaba matanzas en las colmenas

en los gritos hay recuerdo
venganza de llamas y hormigas




*
iba vestido de sombra y un soga de corbata
había nudos en mis bolsillos
y el apellido seguía en un crujir incoherente
no era mi carne la misma luego de los latigazos

en el sueño de mi abuelo
era un fuego que urgía por ser enterrado
iba vestido de sombra y con camisa de cáncer




*
yo fui quien mato a Luís
fue una muerte a solas
en sereno   sin hormigas ni fuego
sólo le dije
                 cuerda cuerda
y bien vestido   armo el nudo
un suspiro y el gran salto hasta el perenne






*
mi abuela baila vestida de noche
danza embutida de muerte bajo la luna
en su baile hay canciones de hormigas rojas
hay grabado un puñal rosa en los ecos de su corazón muerto

expuesta a todos sus pesares
baila perdida junto a la niña ensangrentada de la bodega: su gran fetiche

y a pesar del lamento
su danza socava el viaje
sus ojos llenos de ese gris de turno
me lanza silencios enormes que me como poco a poco




*
la luisa se separa
y cae como cadáver
oculta su antigua noche
voy a heredar su rostro
en el espejo de sus hojas
y caer como suicida
recordando el olor de su pelo




*
los del mutis jadean y ella se hace   
la noche se prende del color de sus dedos mutilados

mudos aullidos hacen a Luisa
eco tras eco  el mutis susurra y hace a Luisa




*
el rostros pálido de la niña perdida
llena sus ojos de cacao
lava en el río su sombra de azufre
llora como pájaro suicida cayendo de espejo en espejo
entre una imagen y otra
la niña perdida tiene el rostro de cacao y de muñeca infectada




*
hay martillos de picos
en los ojos de Mata
alondras que vuelan con luces
en su vuelo    la imagen de plumas negras es más grande
se reitera en el viento    en las garras afiladas
el suelo la despide
la urna es negra como las plumas y los picos en sus ojos




*
ellas son la duración del naranja
vienen desde el olor a cigarro
hasta la espesa migraña que chupa y chupa
a solas   bailan: maniquíes
comparto su miedo de hojas suicidas
muy joven en la escuela con plastilinas y creyones de cera




*
en la pared   hay una marca de sándalo
un vomito arcaico
hay una lucha vieja de hormigas y termitas
está ella colgando en el árbol
y la triste forma de mi sombra    diciendo el presente de mi barco de papel




*
desde la otra madrugada veo Luisa crecer en mis ojos   susurra sollozos silencios de mujer violada por el tiempo y escucho grises voces donde antes había una figura de plumas negras y llantos de viernes cobalto   
me asusta la idea de hacer la noche y a ella en mis ojos




*
ellas se queman a lo bonzo
cada fuego es una sombra que cubre sus ojos: elipsis
en la noche se avivan las llamas de la niña perdida

la danza nocturna con vestidos rosados
se ha vuelto ceniza
bailan juntas la canción del fuego y el olvido




*
nacer el día de la noche
es parir vestidos rojos
y repetir la locura de Luisa

no es el tiempo: otro más
son las fauces de las flores que se comen voces
ella lo sabe   hay lunas que aplastan espejos
y ríos que se llevan rizos
y nacimientos que le repiten su locura




*
huele a café cada mano
es como una caricia de esencia

mi abuela me abraza
la pus le sale por la nariz
en su suspiro huele a muerte

la mezcla es ella
todo lo hace
tiende a ser
y desde el lugar del llanto  la canción es la misma

huele a café con pus cada mano
es como una caricia de esencia




*
sueño con el abismo
los ojos del vestido cruzan la calle
Luisa viene desde aquel lado y salta del vómito del perro
yerra entre contadas palabras
me abraza y despierto con plastilinas secas y lápices de colores




*
en las ramas
el miedo tiene acurrucadas a las pesadillas
no hay vacilaciones inexactas

las piezas fundamentales están en los símbolos del yerro
cada pifia es un tamo más para el almanaque
los tractores se acumulan
las muñecas vienen descosidas y transparentes
el miedo acurruca pesadillas desde la muerte de la primera estrella

ellos no lo entienden
un susurro llena sus vasos
hay té acre
pájaros sin canto
vuelo hecho muerte
y los gusanos no comen frutas

la cuerda es el invento de versos anteriores
y no hay pasos de madrugada
la inexistencia es la soledad más grande
yo desde la sombra me acurruco igual que las pesadillas
y el miedo reina
siempre reina.

la pesadumbre es el hambre que se alimenta con la noche
lo sabe la luna y pervierte al silfo
dando menos motivos para llenar agujeros

yo no puedo verlos
ellos han tenido una fracción de fantasmas en la alcoba
ellos han investigado todo
son el fuego y hormigas
muñecas y cacao
son la Luisa y el Luís



*
en la arena una muchedumbre de hormiga tiene su actual galería
puliendo cada tenaza y soñando con los gritos

toda una colmena roja
llenas de cáncer
buscan a Luís
buscan a Luisa
buscan la sombra de su lengua
la pausa de sus ojos
el pedazo de mar en sus palabras
y esa historia de pesadumbre que les cuelga del cuello

en la arena    la colmena sueña con los gritos de mis abuelos y ese transitar que resuena como las formas de cada llama




*
en la profundidad
hay cuerpos colgando
trazos de lunas
y una oscura locura rasga la piel

allí    en lo oscuro
las flores huelen a pie diabético
ella y él    tienen la esencia de la pus
todo se junta
y en la noche
sale el gas de flores muertas
surge el espejo roto que salta de mirada en mirada y se hunde en la sangre de los viejos




*
la sal carcome el tiempo
y las negras suturas dan gritos de náusea
todo se llena de cáncer
mi abuelo grita: hormiga hormiga
y sin contemplación
el fuego le come el estomago



en el sueño    el juega con el tractor y ella con sus muñecas   se ven juntos entre las palmas de las manecillas y ejecutan matanzas internas para calmar al rugir de hojas secas
desde el  inicio se marca la gran estafa y despierta esas pasiones por no creer que nada tiene que ver con tractores y muñecas
las llagas van formando sindicatos y representan la mayoría   ellas van respaldadas por hormigas traga fuego que sueñan con venganza
mis abuelos nunca se conocieron   sólo los extraños se conocen   ellos eran la calma del cuchillo   el rocío de la cuerda   y esos pasos finales para celebrar la ganancia del nudo



*
La estrategia era asesinar a la reina, es fácil pensar en todo el tamo que se arrancará luego de su muerte y más poderoso es el pensamiento de la locura inexacta por la cual ella siempre ha batallado, nosotros, sólo seremos peones, el sol mueve las piezas grandes y el poder, está del lado de la sombra. Mis abuelos tienen un don para la muerte, van a asesinando hormigas traga fuego cada atardece. Desde que recuerdo la gasolina es el olor del sufrimiento. Cada colmena cae devastada. Es sólo un sueño y sin embargo, las condiciones nos dan una trayectoria más amplia para todas las explosiones. Son niños jugando, tractores y muñecas. Mis abuelos han matado a la reina.



*
la generalización hace que el impacto sea más singular
de allí
la posterior encarnación del mal bajo nombres de hormigas
nosotros        los hemos visto
van soñando por el filo de la mirada
engendrando pesadillas para meterlas en capsulas
y sacarnos de nuestras vidas

somos sus nietos
los acostumbramos al resistir
al crujir de dientes antes de cada llaga
y por supuesto
dentro    sólo queda el inicio inexacto de ese pensamiento a muerte que nos ha acurrucado desde siempre




una lluvia de sogas llega por correo
la cartas de nudos son las primeras en la fila
allí       hay cuellos reventados
la historia de los viejos
y esa triste esencia que tienen las hormigas luego que están encendidas



coleto tras coleto
Luisa pisa fuerte
hay una bandada de agua que se cuela por las luces externas
ella lo sabe y fuma cigarros para olvidar
mi abuela tendrá cinco hijos
coleto tras coleto ella todavía no lo sabe



todo lo pudre la sangre    todo lo pudre
se acumula en la tabla y sucede lo grande
miles de gotas aprisionadas esperan por los gusanos
Luisa trabaja siempre
es comida italiana
en 7 años la van a sacar  y ella todavía no lo sabe



en el fuego hay una espera potente
son las circunstancias de años vertidos en cualquier olla
es Luisa y su cabello negro
son sus ojos grises
es la pausa del fuego jugando hacer siluetas
son varias versiones de la salsa de tomate
es mi abuela y el agua que hierve para colocar la pasta



es el día de la carne
las moscas en cada dedo
esas gotas de sudor helado que tiemblan por saltar
es el día de la carne
y toda la sangre corre por las manos
Luisa salta de mesón en mesón
ignorando su gran pesar
ignorando que pronto será el día de la carne



soñar con la llaga tejida del filoso machete
es entender la bruma que envuelve a mi abuela
disfrutar la pasta boloñesa del restaurante
es entender el corte



*
bajo la sombra
el caminar se hace lento
es una columna que siempre crece y crece
es el aire que palpita por la hojilla
son los espasmos matutinos que siguen al sueño
es la voz del suicidio
la misma que recuerda a gatos saltando de espejo en espejo
donde los soldados tienen tatuados: amor de madre
al final hay una letra que refleja su rostro
y ella la ve como que nunca ha visto a los gatos y menos a los espejos
desde ese lado se confunden los pensamiento y el caminar se hace lento
es una columna que crece y crece
la viuda llora desamarrando el cuello reventado
llora por el poniente y ese agite del tractor de fondo entre los gatosespejos
la viuda llora por la carta
su cara se refleja en la última letra
y me mira con la tarea del triste engaño
esperando una explicación para esa columna que crece y crece



*
una nube densa desata la lluvia
el humo se instala cerca de los mochuelos
y la peste viene hecha ceniza
en las horas de tensa calma
las aves se posan en la puerta sur de la casa
la soga sigue colgada y hay un vaivén como móvil de Calder
todavía hay gritos en los jarrones
una señora gimiendo en el amanecer
y ese suave agitar de aves que engalana a los mochuelos luego de su gran tarea



*
llora como los réquiems
en esas largas liturgias del fuego interno
con pergaminos de cenizas enrollados con tinta
llora como los réquiems
justo a la hora del falso sol
gime y desanuda todo
es como una plegaría al defunctis
no hay aviso posible
ellas están junto con el cadáver
percatándose de su trabajo
ellas no lloran
siguen en interminables estelas hasta la puesta



*
en la otra y la contigua duermen las hormigas
sueñan con la próxima masacre
con ese fuego que se come a la luna
y poco a poco despiertan a los nudos
cada hongo es la comida de la muerte
las pilastras son el cortejo fúnebre del humo
sus polvos recorren los pasos y perfilan la cuerda
las he visto armar la estancia
con armonía en esas enormes columnas
una tras de otra ellas son el fuego
son el puente del amanecer hasta el perenne
algún día volverán a oler a gasolina
con esa belleza del todo calcinado
y esa esencia de espectros numerados por la voz de mi abuelo




*
la urna se ha vuelto pavesa
cargarla durante todo el trayecto
es la fusión del alba con crisantemos

la urna se ha vuelto pavesa
y los suspiros vuelven en la noche
como los pétalos suicidas de los crisantemos
como las hormigas brillantes del cáncer
como ese día del 2005 donde todos mueren y yo
yo sigo en el mismo sitio
con la urna que se ha vuelto pavesa
y los pétalos suicidas de los crisantemos