En la espera de nada, la brisa hace de metralla,
se siente lo peor del día constipado, y el sol que
nunca deja de caer, hierve el ácido que las vías
no soportan, así sin más, la espera hace que el
letargo sea constante y endeble.
se siente lo peor del día constipado, y el sol que
nunca deja de caer, hierve el ácido que las vías
no soportan, así sin más, la espera hace que el
letargo sea constante y endeble.
Una parte de todo, recorre el barco interno,
navegango sin rumbo entre estelas y oriilas
imaginarias, tratando de estarce quieto y
quedar como el ancla en su exterior.
navegango sin rumbo entre estelas y oriilas
imaginarias, tratando de estarce quieto y
quedar como el ancla en su exterior.
