23 junio 2008
1234

Estoy preso del vaso con cable
la hora de las brujas se me hace genial.
Y la flor hace que el tiempo sea hilo
ese hilo de conversación
que no se detiene hasta que el colgar sea opción.

Me detengo luego de que el respirar y las ganas se sofocan
tras los labios que no toco,
tras la piel clara que quiero acariciar,
tras de todo.

Estoy preso de mis ganas
esas de llegar justo cuando suspira
justo cuando tenga ganas
ganas de estar conmigo.

Ayer

No pude hacer mucho
ni siquiera nada.
El algo del “chao” me noqueo
La parte del “no me escribas” derroto a mis ganas.

Ayer cuando el viento soplaba placido
hizo del horizonte una curva en bajada
hizo del contacto una utopía.

Ayer cuando las piedras no azotaban mi rostro
la chicha hizo mal para mi estomago
y dolió el vomito, ese mismo que el ayer me trajo.

Cicatrices


Otra vez el suelo evoca unidad de consumo
y la angustia, azota a las necesidades internas
mientras lo familiar se une y zozobra lo demás
las palmadas no sirven.
Cae el sol otra vez
y las cicatrices amenazantes y desafiantes
señalan marcas de inconciencia
cada una con surcos incondicionales
empezando de una forma tonta
grietas que me atan.
Sintiendo lo que ellas quieren.
Percibiendo ese discernir
en la orilla de la ocre cicatriz

Dentro y fuera

Cada una de las pequeñas hazañas ligadas al odio de la felicidad
alcanza por su mismo peso, la cantidad que nadie quiere.
Cada una de las pequeñas hazañas envueltas al resentimiento de la placidez
consigue por su mismo actuar, las escorias que todos quieren.
Así mismo dentro y fuera corresponde al apéndice medio de la usurera mayor
que carcome el acido que sirve como vía al oxigeno y a las vitaminas.
Ese mismo que por fuera es el escándalo de la burguesía y de la pobreza
y que por dentro es azul o bien ocre, según sea el querer
y no querer de forma palpable y única.

El pedazo de nada


Seria posible que me dijeras en que pedazo me dejaste
y si por causalidad lo sabes, dame el pegamento que vos tiene
pégame de nuevo y has de mi trozo otro que no sea el mismo.
Haz una pieza más grande del segmento que el trecho ya no tiene
has de los restos de mis fragmentos una astilla de añicos
una pizca de partícula parcelada.
Y además, si es posible, has de este pedazo de nada un lote de todo.

Justo a tiempo

Cada vez que temo
cada vez que tiemblo
cada pesadilla
cada gesto a oscuras e imaginados
cada estopor
cada guiño
cada uno de todos los detalles
cada uno, justo a tiempo para la cena
justo a tiempo para mí.

La capacidad de no tomar decisiones

¿Sirve cada gesto imaginado donde las cúpulas entran?
¿Sirve cada inocencia perdida en lugares ajenos?
¿Es cuánto?
¿Es cuándo, todo de repente es nada? ó ¿Las gotas a secas recurren ser menos irritantes?


La hora se ha detenido y la canción sigue
en la misma frase (te extraño)


Son las 11:30 y aunque el té sabe bien
algo me dice que lo extrañaré a las 3.
Justo a esa hora quiero acostarme
escuchando la misma frase en la canción
la misma que se metió cuando el alba mecía al crepúsculo.

11:47, la bitácora de 17 minutos me tomo por sorpresa,
quise parar y reescribir luego de varios cigarros,
quise hacer tanto que los minutos no me alcanzaron.

La parte final

Sucede siempre
todo termina cuando comienza
y allí, el caos usa un orden que se compadece de él.
Final, última etapa, muerte
determinante fin.
Todos los adjetivos meciéndose
en el sustantivo del prefijo equivocado.
Sin más las sombras se llevan a las luces
sin menos lo claro oscurece el matiz de la sombra.
Y así, todo llega a la parte final
del endeble principio.

La pregunta

Alguna vez quise responder
a la pregunta que nunca me hiciste
sin embargo, no entiendo la pregunta.
Ahora la respuesta no será escuchada
y tu pregunta no será mencionada.
Ahora no escucho
ahora tú no hablas.


Llueve dentro de mis ojos

Llueve dentro de mis ojos,
al parecer una tormenta azota en ellos
en triste pena por la agonizante tertulia.

Llueve a cantaros y las gotas derraman una melancolía sádica
que disfruta del pesar y del abatimiento
que en gran medida los diques del consuelo no pudieron soportar.

El animo en cada ojo pesa y cae en el recuerdo del olvido.
Pobres ojos lloran y nada se puede hacer por salvarlos
de una muerte que ellos mismos producen.

Lo mejor de ti

Cada parte inclina la paciencia,
y ella, es la misma que crea la impaciencia.
Más su poder sobrepasa todo lo demás
y llega a ser agonía.

Ningún lugar

Busco a la tristeza con la mayor alegría que me regala.
La quiero observar estornudando pesimismo por el luto de la pena.
Si la consigo en el lugar donde ninguno suena a nombre
le pediré que me regale un poco de sufrimiento para mi esperanza.

Olvido

¡Déjame recuerdo olvidarme de ti!
deja de retorcerme por las noche
deja que piense en vos como el ayer que nunca existió
deja que caiga en besos de cascadas húmedas.

¡Déjame recuerdo aborrecer todo tu ser!
hagamos un pacto con saliva
y vertamos nuestras memorias en la basura
hasta que ninguna de ella se pueda volver a recoger.

¡Déjame recuerdo, déjame nostalgia!
deja que mi tristeza salga por la primera puerta
deja que mi estupidez sea esperanza
y has de tu muerte un olvido con menos agonía.


Solo

No es nada romántico ser triste
y menos penoso es ser sincero.
Mejor soy mentiroso y alegre
mentiré en las veces que estaré acompañado
y me alegrare en la angustia de la pena.

Morderé al vació y su dolor me acompañara
hasta que su soledad quiera suicidarse
por no estar más a mi lado

Escupiré hacia la esperanza
y rendiré mis horizontes hasta agotarlos de sufrimiento.

Estaré solo y ni siquiera la soledad querrá estar conmigo.

Una mañana

Siguiendo lo catastrófico del momento educado,
caduco en no ser bueno y entro en lo obsoleto de lo malo.
En esa esencia especial que tiene cada gesto gesticulado desde la estupidez hasta el ser
alcanzo un orgasmo de sensaciones que se le atribuye generalmente a las mañanas
al rocío, al sol en lo alto, al aire calmado de la esquina
al principio de la tristeza y a la soledad acompañada y sola.


Ven tristeza

Ven y dame los buenos días.
Hazme compañía con tus solitarios y tristes brazos.
Ven y llena la parte sola de la estupidez encarnada en la melancolía de la pena.
Ven y acompáñame a estar triste.
Golpéame tristeza.
Usa tu fuerza de lagrimas y seca las mías.
Seca además lo afligido de mi sentir.

No hay comentarios.: