21 diciembre 2008
La espiral


I - Alucinaciones


12:05 pm

Son 5 minutos de cordura, 5 minutos que no disfruto, durante ese pequeño instante sólo me retuerzo del dolor; al tratar de volver en sí, todo comienza. Las alucinaciones son diferentes, una ataca detrás de la otra, ellas tienen un plan y lo ejecutan de tal manera que se alimenta sin destruirse entre sí; ellas son las verdaderas asesinas.
Una de mis alucinaciones trata de asesinarme, otra de alimentarme más de lo debido y otras tantas, son muy pasivas. La que quiere asesinarme, no comparte mi forma de ser, es muy agresiva, se sirve de eso para tratar de que me suicide, he entrado y salido de hospitales con múltiples heridas, cada vez son más frecuentes.
La idea de internarme me ha dado vuelta por la cabeza muchas veces, pero una de mis alucinaciones encontró mi plan y la pase muy mal, ella se unió con la asesina y crearon una guerra interna, que destruyo uno de mis oídos.

1:38 pm

Voy bajando poco a poco y mientras bajo entro en puertas diferentes, cada una de mis alucinaciones siempre esta para abrírmela y ocasionar un herida en algún punto débil.
Cada miedo que tengo es atacado sin piedad, cada signo de amor, cada pedazo de compasión; este juego interno no tiene una salida. Cada vez la espiral comienza nuevamente, las puertas y la inclinación del lugar reinician el viaje.
Por alguna razón comparto una de las habitaciones de dos alucinaciones, una pasiva y la otra no tanto, cada una de ella quiere el control, pelean sin tregua; el perjudicado, el campo de batalla y, las trincheras inmensas con soldados agresivos; todo está en mí.

2:21 pm

Trato de escribir muy rápido y así tener tiempo de esconder mis notas; es muy perjudicial estar paranoico de uno mismo, la persecución interna mientras bajo, mientras cada puerta se cierra, todo se une para que una alucinación peor haga su aparición.


3:44 pm


Cada alucinación hace de mí, un mundo alucinado y alucinante al mismo tiempo, de tal forma que las drogas en mi cuerpo son simples deformaciones que perforan el ritual que las caracterizaciones hacen de los rasgos angulosos, tallados por el dolor. El dolor es una costumbre tan parcialmente dictada por una de mis alucinaciones, que miente para que su mentira me de la respuesta para la realidad que no puedo conquistar.
La realidad, mi realidad de 5 minutos, se sobre expone a una inmensurable caída al vacío de la espiral interminable.

4:50pm


Sin recurrir a los recuerdos, la pasión inicia la estática locura de prestar atención a lo que no se tienen en versiones peculiares de la realidad. Veo con mucha claridad sobre el vidrio esmerilado de las pupilas arrancadas de cada pagina de mis cuadernos de nota, la espectacular ficción que encierra mi cabeza, una ficción que recurre a ser real y penetra en mis heridas para sacarme cada vez más del abismo que envuelve el presente.
Sin cesar de viajar, una de mis alucinaciones se perfila como el clásico fantasma de navidad, como el viernes de Robinsón y como una llaga que tarda en sanar. Ella es la misma que accede sin remordimientos a emprender el viaje de vuelta a un pasado más que cimentado por lo cotidiano, esta harto de ser sólo pasado y necesita una parte de la ficción que perfora un pedazo de mis vidrios rotos para rechazar a la nada que no sabe. La alucinación describe sin mucha casualidad la pena que exige las letras en los párrafos y en las líneas.

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