12 marzo 2009
5 minutos

Nada queda luego de que todo se quema, la cúspide viene y me cae encima.

Hoy desayunamos arepas con tres tipos de quesos; la charla rodeo todo lo que hicimos el día de ayer. Nada parecía importarnos hasta que los 5 minutos dieron la pausa más grande que nadie conoce.
Odio a Einstein y su relatividad...
No mentira no odio a Albert, sin embargo que difícil es sentir que hay momentos que duran tan poco y otros (donde no haces nada) son "eternos".
Todo para prepararnos para la muerte.
¡Que absurdo!

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