12 junio 2009

Poco a poco nos acercámos al centro que el inicio nos menciona

Ella quiere dormir fuera de su casa. Desea tener un jardín y una linda vista desde alguna ventana de su ansiada casa.
Ella sueña con hormigas recogiendo sueños y acumúlandolos para formar la comida que la realidad le da.
Ella vive en mi inconsciente, es dueña de parte de mi pasado y todo mi presente, ella es la mujer perfecta para extenderme y marcar tres puntos suspensivos justo en el horizonte que el mañana me plantea.

Yo deseo la suerte del río hondo, esa suerte de estancarse y empezar a recoger todo lo que por allí circule.
Yo quiero la mejor tarde de lluvia y que no sea triste; quiero además una buen amanecer con sabor a besos y saliva.
Prefiero escribir con lápiz de grafito, borradores que me harán llegar a mi arte final de decisiones.
Ansió con mucha cautela la pausa que jamás me daría la bruma, pero que singularmente el vidrio esmerilado de sus pupilas, me dicta poco a poco.
Yo no quiero jardín; quiero un patio enorme con árboles frondosos y secos a la vez.

Ella y yo, estamos en el centro que el inicio nos dicta.

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