14 abril 2010

Liscosahe y otras enfermedades

Una pequeña iniciación terminada


Resulta que era yo, y no lo sabía, eran más de las 3, casi nadie estaba en la estancia; el catafalco era negro; la capilla ese día estaba invadida de rosas teñidas de gris. Todo el ambiente me recordaba una historia que un amigo soñó hace varios sueños y que yo recordé justo en el instante en que termine de iniciar mi pequeña revuelta interna.

Las voces de la habitación contigua, eran las mismas que en toda la sala mortuoria; los familiares del muerto eran simultáneamente iguales a los familiares del muerto del sueño de hace varios sueños que mi amigo me contó justo en la misma iniciación, que las partes resuenan lentamente.

El féretro negro brillaba y llenaba de luz todo el recinto; las flores de luto, rebosaban la habitación y el olor a sufrimiento sobresalía por las rendijas de cada taza de café que los dolientes tomaban en sus manos; la pasión del último acto, ejecuto una señal extraña entre los visitantes de la urna; una buena parte de toda la habitación emprendía un viaje sin retorno, que los ojos de los espectadores no entendían.

El teatro estaba ese día completamente lleno de todo aquello que las demás obras carecían, los asistentes ni siquiera hablan y todas las miradas están pendiente de cada acto. La obra era la iniciación de un ciclo que nunca terminaría y aquellos afortunados estarán completamente condenados a seguir allí, hasta que el final del último suceso infinito, les diera el acceso fatal que necesitan.

Yo no lo sabía; entre todos levantaron el sarcófago, una buena parte de lo que yacían en la funeraria se traslado a la historia de mi amigo, la otra parte, acompaño al muerto al cementerio; entre tumbas de extraños, las lagrimas eran las mimas que la de los espectadores; sus quejas eran el eco de la obra. Todas las flores de la capilla eran el decorado de las paredes del teatro. Las voces de cada habitación se repetían en las moradas que mi amigo me relato.

Entre un momento y otro, Louis inicia su alocución, no entraba ni un alma en el escenario; ellas, atrapadas entre cada línea del discurso, ruegan por salir disparadas por la boca o por alguna rendija que un párrafo contemple. La disertación pretendía no extenderse más de 3 cuartillas y una sala de teatro, una funeraria, con muerto, asistentes, un sueño de sueños y dos personajes, eran su tema; los enunciados pretendían servir de guía a cada escuchante que ese día visito el local.

Yo no lo sabía; cuando mi amigo despertó, vino a contarme su sueño; yo desperté, acudí a la funeraria, vi un nuevo ataúd, flores y singularmente, ese día, mi madre repetía incesantemente, que una pequeña iniciación nunca termina en un solo acto, que las repeticiones y el infinito, son como los laberintos, hay que ir por partes, siempre teniendo en cuenta al público.

Al final yo no lo sabía; la inquietud de las rosas se desdibujo con el eterno ir y venir de todos los hechos y los catafalcos que yo mismo cargaba de un lugar a otro.


La mitad del infinito elevado a la tres

Era extraño tratar de entenderla, ella siempre me lo repetía. La mitad del infinito elevado a la tres, es la misma cantidad que utilizan los suspiros para denominar a cada orgasmo que se encuentra, ella insistía en que yo tenía que estudiar física, por más que quise comprender había algo en sus palabras que no podía definir y así, la tarde se nos pasa lentamente agradable.

Desperté y mi dolor de cabeza era enorme, no había una dirección correcta como para explicarme como soñé con estas personas, con ese lenguaje y esa estupidez en uno de los personaje que sin lugar a dudas, carecía de la fuerza necesaria como para ser tomado en serio, sin embargo, mi abuela encendió la lámpara azul y me preguntó, ¿Puedo ayudarte? Toma un poco de agua y trata esta vez de respirar lento y así dormirás mejor.

De verdad tienes que estudiar física, los productos siempre vienen en los mismos envases que los traumas venden en las orillas de cada filo de navaja, recuerda que sólo son números; no comprendí el dilema en que me encontraba, ella suspira, caminaba de un lugar a otro y en el momento en el que me besa, sentí que todo valía la pena y los momentos de pensar y repensar, siempre llegan a su fin.

Era extraño, Paco me despertó, le comentó mi pesadilla, era la de un chico y su abuela, le decía, te voy a poner esto encima, mi madre lo colocaba en mi frente cada vez que tenía una pesadilla, quédate tranquilo ya no soñarás con números y con ninguno de esas dos personas; Paco no concebía lo que estaba escuchando, las preguntas nos saltaban y siempre el punto de las personas y el de los números, era sin lugar a dudas, el más resaltante, la abuela y el niño sólo eran el producto de la transmisión de datos que internamente mis neuronas iban soltando.

Ella prepara café y la tarde llega a su fin, siempre que hago esto, escucho una voz interna, alguien me dice, al fondo a la derecha, justo donde las orillas se unen, encontrarás una historia extraña sobre Paco y su esposa esquizofrénica, que tiene 2 años soñando con una abuela y su nieto, ellos tiene una conversación sobre personas y números, el café era muy fuerte, ese día era el ideal para quedarme en su apartamento, es extraño, ¿Piensas que la voz de Paco y su esposa sean un piso limpio sin marcas, listo para derramar agua en él? Tal vez tengas razón y no debas estudiar física.

De verdad Paco, el niño está muy mal, no sé qué hacer, quiero intervenir, él va a morir, su abuela lo sabe, están en el último piso del Hospital del Sur, recuerdas que allí mismo intervinieron a la Tía Sofía justo cuando ya su mente se debatía entre la realidad y las pesadillas, pero cálmate, toma tu medicina, tal vez mañana puedas ayudarles.

En el momento en que mi abuela me arropa, le conté, que la mitad de todo lo anterior es el mismo resultado que el infinito multiplicado por las enésimas cantidades de reencuentros de las mariposas y sus crisálidas. Mi abuela me hace beber agua y todavía no puedo entender como la chica puede estar con ese idiota, pero más neurálgico son los números ¿Por qué la mitad del infinito se eleva a la tres?
La voz insiste en que al final del último capítulo del siempre, encontraré la cantidad exacta en que Paco ha dejado de dormir, me repite una y otra vez que la esposa enferma es la paciente número 10 y lleva 2 años en el 5 piso del Hospital del Sur, sin duda alguna te amo, toma café está bueno, tal vez mañana podamos ir al cine.

Desperté y mi dolor era intenso, la guardia estaba cerca, una hora más y toda iba a comenzar otra vez, fumar era parte la rutina, la terraza del piso 5 es el sitio de fumadores, llevo 2 años y tal vez me quejé pero los pacientes ni siquiera saben que están en él. Lo juro, es verdad, desperté y soñé con la guardia, con la terraza, con los cigarros, con los pacientes, con el piso 5, con todo el Hospital del Sur y su sala de esquizofrénicos, soñé con la abuela y el niño, con Paco y su esposa, soñé con el chico idiota y la Matemática de su novia, lo juro.

Sigo insistiendo Doctor, que la antigua enfermera sin duda, enfermó en sus 2 últimos años en la sala de esquizofrénicos, nadie la ayudó, ella siempre me pedía un consejo para poder llegar mucho más rápido hacia la capacidad de encontrar esa paciencia con que las tazas de té suponen a sus respectivos platos, es frustrante verla en ese estado, así es Doctor.

Lo sé, tal vez no deba escuchar a la voz que escribe, y mucho menos a los ojos que leen, por si fuera poco, no debo tratar de entender el entrelínea que marca toda la mitad del infinito elevado a la tres, sin embargo, algo se me tiene que ocurrir antes que la aguja se inserte en mi brazo izquierdo; lo sé, tal vez los párrafos del niño y la abuela, de Paco y su esposa, del chico tonto y su novia, lo pueda mejorar, sólo te escribo para que sepas que pueda que termine con una conversación de un Doctor y una enfermera, hablando de otra que está enferma en el mismo sitio que todos los anteriores, lo sé, tiene que ser antes del martes, saludos.

PS: Cuando tengas el resultado final, responde de inmediato, leerte alivia los pedazos de arena que el tiempo marca lentamente.




Justo en el medio del siempre

Basta saber que yo no estaba allí, ella me dicta “justo en el medio del siempre cae la lluvia de verano”, repite conmigo, “allí es el lugar a donde debemos estar”, yo la recorría de pies a cabeza y me quedé poseído por sus impactantes ojos azules, gracias a que volvimos del medio es que entramos en el otoño ¿Ahora entiendes?
Que horrible pesadilla, Julio tienes que escucharla, alguien coge un paraguas y lo utiliza para que el sol no le pegue en el rostro y en ese mismo momento, empieza a llover, por favor qué dices, tómate algo y cállate.

Hermano tienes que leer esto, esta chica le dice al otro chico que justo en el medio del siempre empieza la lluvia de verano y eso es el iniciador del otoño, de verdad tienes que salir más seguido de la biblioteca, no te conviene este lugar, de verdad Hermano, es genial, fíjate, justo en el medio del siempre las cosas acuden solas, me hartaste, voy a dormir.

Tienes que encontrar el modo de que la cumbre se cuelgue cerca de tus ojos, tienes que hacerlo más seguido y tal vez puedas acertar a contribuir con las amenazas que el siempre considera como justas, por favor son las 2 de la mañana, Julio pero mi pesadilla tiene algo extraño, hay que descubrirlo, ayúdame, de verdad cállate.
No es usual, yo quiero besarla, imagino su lengua en mi boca, bien pasada la tarde el crepúsculo se ubica en el medio del nunca y registra lo que conocemos como noche, realmente sería genial verla sin las ropas que trae siempre.

Hermano, de verdad siento que esto es real, podemos ubicar el lugar que describe el libro e irnos lentos por el sendero que marca la lluvia y sus incontables pasos, cállate, no me sigas, cállate por favor.

Vinimos en marcha desde el closet, quiero que siempre lo tengas claro, la precisión sería de mayor a menor, ella me empuja y el dolor es menos intenso, es fría y su ardor repercute contra la gran masa que cubre la luna en esta noche; tenemos que multiplicar toda esta carga con el medio del siempre y obtendremos la capacidad de lo imposible divida por lo absoluto de cada insignia en nuestros labios; 5 veces más y conseguiré lo que quiero.

Vamos esta vez quiero escucharte, he soñado con alguien haciendo el amor y repitiendo “justo en el medio del siempre”, dime qué significa todo lo anterior, Hermano no te diré nada, ya leo otro libro y este se trata de una mujer que asesina a su marido, ella le quería contar una pesadilla y él no quería escucharla, que por casualidad tenía que ver con paraguas y nieve.

Respira profundo y trata de dormir, mañana tengo 8 horas de trabajo, Julio tengo que contártelo de verdad escúchame, el paraguas era de color gris y había una voz de fondo que se incorpora justo cuando el medio del siempre hacía su aparición, no me importa si hay eco o no, duérmete esta vez.

Ángela, hija, despierta, es tarde, tienes que ir a la escuela, Mamá, ¿Se puede soñar tres sueños a la vez? Hija no lo sé, búscalo en la enciclopedia, tal vez puedas encontrar algo. Vitelio, es hora que nos cuentes todo lo que escribiste en tus vacaciones, érase una vez tres sueños que soñaron con un cuarto que quiso relatarme un quinto para que lo expusiera en esta clase como una historia interesante, Vitelio de verdad estamos esperando tu relato sobre tus vacaciones, está bien, yo estaba con mi tía justo en el medio del siempre y los dos en el suelo del nunca soñamos 5 sueños, que dividimos entre 2 y ese resultado nos dio toda la historia de nuestras vacaciones.

De verdad corazón, nunca más tomaré pastillas para dormir, qué me intentas decir Flavio, nada corazón, es que soñé algo horrible, eran 2 novios explicándose sobre unas teorías extrañas, una esposa que asesina a su esposo, hermanos que se caen por unas escaleras y niños que se vuelven psicópatas.

Viste Dement, tienes que escribir sobres tus estudios más seguidos, todo se cumple como lo dicen tus apuntes, los complejos K son sin duda los más fascinantes, tienen la habilidad de trasladarse de un sujeto a otro sin demora alguna, de allí la deflexión genuina de cada par de segundos frente al espejo. Si sigues todo al pie de la letra, tal vez, algún día, despertemos.



Qué recuerdan los recuerdos

La voz de ella revolvía toda la casa, los cantaros de aguas se estancaban en los cojines del sofá y el perro arrancaba las llagas de los libros viejos, yo estaba de lado, semiturbio, en posición fetal y desde allí, sigo su voz por cada comezón, rendija, por todas las paredes; me devuelvo y los ojos me danzan sin contemplación, uno baila un tango y el otro una cumbia; bajo la precaria situación de mantener todo bien cocido la brasa hace estragos en mi piel, todo tiene un sentido opuesto al que la incoherencia devuelve por las noches; su voz cada vez más cerca me abraza y me catapulta directo al inconsciente de usted que lee o de usted que escucha; Hans ven a comer, voy madre; las cuchillas siempre tiene un nuevo plan y lo ejecutan a la perfección.

Al terminar con la basura empiezas a pintar el frente de la casa; yo no recordaba ese recuerdo y me preguntaba, ¿qué recuerdan los recuerdos? Deja de pensar y comienza de una vez con la pintura; yo era el beneficiario de todas las reminiscencias, sin embargo, la pintura no accedía a bifurcarse por la pared y mi pregunta, seguía allí, tal cual.

Los legos de arriba con los amarillos de abajo, los rojos con la ruedas y después derrumbo todo y vuelvo a empezar; Karl recoge los juguetes, si mamá; al terminar y volver a empezar, los rojos estarán debajo de los demás y se verá desde lejos como una disconformidad hecha pieza armable.

Lo siento señora sus hijo tiene que morir, trate de calmarse; de verdad le quedan pocas horas Doctor; sí señora, su hijo tiene que morir; que tonta, su hijo ya está muerto y ella alberga la esperanza de que si los recuerdos recuerdan, él se salvará.
Los niños en esta hoja son los más afectados; la voz me besa uno de mis ojos, su tono interrumpe la comida de Hans, la repetición de su estela se mancha con el frente recién pintado y de poquito, me dice que Karl es el próximo; la mentira dura poco Doctor, por supuesto, sin embargo, ellos no sabrán nada sino hasta que el punto final liquide la hoja y todas la voces que leen y las que escuchan, se van a perder en la misma insólita enfermedad que los recuerdos recuerdan y la llaman en voz baja, Liscosahe.


Regocijo sugerido

Eran 5 balas y 6 personas, el click era la circunstancia que todos querían escuchar; eran 5 días y 6 noches, el barco alrededor del mundo zarpaba en la sexta luna; el juego era fácil, una bala por noche, un bala para cada uno, una bala.

El suplicio era sin duda la ganancia perfecta que los archivos esconderían entre un trago y otro; las moscas seguían en el lugar cada noche; la sangre y la poca luz eran los inquilinos en toda la estancia.

Los ramales que los números ejecutaban son simultáneamente idénticos a las páginas del ejemplar que había leído durante mi último viaje por Hamburgo, sin duda, las más gratificantes de todas. Y después de decir que todo estaba mejor, que durante los días de verano, la chispa se encendía y listo, otro estaba tirado. Lo acomodábamos en su respectiva silla; eran 5 sillas y 6 personas, un boleto, 5 días y 6 noches.

3 balas y 4 personas, 3 sillas y 4 personas, 2 días y 3 noches, era la cuenta hasta ahora. Una mezcla de té con leche y el periódico del domingo. Es un verano perfecto, mis hijos juegan en el patio trasero, el césped esta totalmente cortado, la casa bien pintada y mi esposa satisfecha; la noche anterior hicimos el amor como nunca, sus múltiples orgasmos y sus gritos desenfrenados, hacían de ese momento, el mejor de todos.

El periódico anuncia la historia de 5 hombres en un sótano sentados en una mesa redonda y una pistola en medio de la misma. El periódico titulaba que el trasatlántico Oma, llevaría a los enfermos de Liscosahe por un viaje alrededor del mundo. El periódico informa sobre las repercusiones que se tiene, al reproducir el regocijo sugerido sobre nuestras vidas y sobre su peculiar forma de hostigar, así mismo, ofrece una multiplicidad de elementos listos para ser usados en caso de que los Valentagramas ataquen su patio.

Uno de mis hijos me pregunta por el salvavidas y es allí, cuando me doy cuenta, que el barco zarpaba ese día; sólo quedan 2 personas y una bala. Sólo era acudir, hacer click, ganar, irse en el barco, discutir con los enfermos, salir en la prensa, hacerle el amor a la esposa del tipo que lee el diario, reírse de sus hijos y aprender sobre la Liscosahe y los Valentagramas.


Valentagramas


Una sería catástrofe ofrecía la ruleta de los tipos y la mesa redonda, yo estaba en el patio regando las plantas, me reí de los enfermos de Liscosahe, recordé en es momento, que como era posible que una enfermedad pueda arropar a toda una familia al mismo tiempo y nadie se haya dado cuenta, sino, hasta que el mismo mal los cubría.

Eran las 5 de la tarde; de la montaña bajaba un frío perfecto; las plantas de tomates eran las más abundantes en todo el fondo; yo recordé cada párrafo y ese mismo día compre una protección para que nada pudiera ocurrirle a mis cultivos organoponicos; yo ese día había comido cereal, era el día de mi cumpleaños; yo leí la prensa y las páginas centrales fueron las más desalentadoras, corrí por la casa, subí al auto y fui directo a la agropecuaria.

El remedio era sencillo; había que verter todo el contenido en acido …, para que la mezcla fuera una gran masa, que había que dejar secar, luego esparcirla por cada planta y así cubrirlas con una manta vinotinto que ofrecería la seguridad requerida. En caso de que la masa fuera inconsistente y al dejar secar la mezcla no se hacía polvo, el remedio perdía la calidad y su efectividad.

El pequeño inconveniente eran los efectos secundarios, los implementos que se requerían eran múltiples: un traje que contaba con innumerables piezas, una herramienta para verter el remedio ya hecho mezcla y un brebaje para tomarlo luego de que todo estuviera sobre las plantas, además, había unas recomendaciones: no hacer ruido (el necesario si se puede), no dormir por tres días (tener insomnio en todo caso), lápices y hojas blancas (ir anotando cada paso y mandar por correo los apuntes), hacer una fotografía (era uno de los anexos de la carta) y cumplir con todos los pasos anteriores.

La enfermedad liquidaba todo de un tajo; el inconveniente más grabe era que si se tenía contacto con ella, no servia de nada el remedio; los humanos corrían un gran peligro, la enfermedad era algo parecido al mal de Hansen, las plantas morían con el sufrimiento del vinotinto cubriéndoles todo su ser y trozándolas en fragmentos muy pequeños; mientras que los humanos sufrían convulsiones y un malestar general, su organismo empieza a despedazarse, tanto la piel como los órganos internos. Todo de un tajo.

Yo estaba en mi casa, la guía médica me llagaba por correo cada viernes, me sentaba en la biblioteca y leía sin parar, siempre en la noche. Dos enfermedades aniquilan a cientos de personas; una era descrita como una copia inexacta de la Lepra, debido a su parecido en pequeñas proporciones, sin embargo, su gran violencia tanto externamente como internamente, lo hacían única. Había que tener contacto directo con las plantas afectadas por dicha enfermedad; la siguiente parte de la guía, se refería exclusivamente, a la otra enfermedad, pero no hacía mención a sus síntomas sino, a su ejecución sobre la mente humana.

Al terminar de leer, le conté a mi esposa, ella sorprendida, me dijo que había visto al vecino con unos implementos extraños en el patio y que le había dicho que tuviera cuidado con las plantas, ¿será qué el vecino me hacía mención a todo lo que me has contado Nikolai? Ese tipo esta loco, realmente creo que un psiquiátrico sería su lugar preferido.

¿Amor, leíste sobre el caso del medico y sus esposa? No para nada, ¿dónde esta la prensa? Sobre la mesa corazón; es un caso extraño escribe el periodista, su casa fue clausurada y puesta en cuarentena, al parecer una enfermedad los arropo; voy a leer, tráeme una taza de café a la biblioteca por favor.

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