28 diciembre 2010

Aparato formado por una barra horizontal sostenida por otras verticales, de la que se cuelga una cuerda

Ella sigue la pista de toda el agua caída. Insiste en que es real y persigue el viento entre las hojas del otoño. Toca guitarra en su sótano y prefiere las canciones tristes. Nunca la vi llorar, seguro que sus lágrimas lo saben. Ella era la parte culminante de los suspiros, nunca se lo dije. Siempre juega a ser recuerdo y pasea por mi sombra como los globos en la tarde.

En una entrevista le quise decir sobre su tono de voz, la pena me destruyo los argumentos. Su tono era como las alondras. Sus mejillas como las copas de los árboles y al final, luego de toda la charla, me toma la mano y me deja una nota.

Sigo y llego directo a la cuerda. Leo la nota y me coloco la soga al cuello. Todo era muy fácil, un paso y terminará el invierno. Antes, un segundo antes, las letras de la nota se devuelven y la voz de mi amiga suena en la habitación. El suicidio es la mejor salida.

27 diciembre 2010

El Secreto de mi amiga

El venía cerca de la sombra de su lengua. Apresura su paso y entre los cristales de los números, empieza a gritar el nombre de mi amiga. No sé cómo llego a ser tan importante y a convertirse en su secreto. La verdad es que nunca me importo, siempre se iba entre mi sueño y el despertar de las margaritas.

Los asteriscos se cuelgan y las pausas siguen el rastro de los insectos. Persigo a su sombra y me convierto en el bienestar de los textos tachados. El reloj juega a seguir al tiempo y él, sigue tratando de despertarme.

Nunca quise encontrar la manera para explicarte con calma, las mentiras que te contado. Tal vez no puedas entender, sin embargo, mi amiga tiene un secreto y en susurros me insulta para que no termine de crearte.

El secreto de mi amiga nunca lo supe. Tal vez al final, cuando pueda despertar y tú mueras entre las líneas, ella me dirá la verdad que hay detrás de toda la historia de mi sueño y mi suicidio.

26 diciembre 2010

Hipótesis del continuo

Entre cuerpos y plastilina, la noche se nos pasa lentamente agradable. Mi sobrina juega con los huesos de su madre y dentro de la urna, los gusanos todavía saborean mis restos. En vida todo era una situación situada bajo el sol del mediodía. Las casualidades encuentran a los errores conspirando entre las luces del perro y toda mi familia empieza la fiesta pagana que tú sueñas.

Quieres tener el control y poder sustituir tus suspiros por los guiones que los asteriscos van soltando entre las líneas de este mes. Quieres entender el sufrimiento y comparecer ante tus verdades y el sueño que mi amiga te ha contado. Espero que quieras entender tu – no realidad­ – y seguir el camino de las hormigas.

Cuando amanece, sigo en el sueño de mi amiga y tú sigues entre mis restos y los llantos que mi sobrina suelta.

25 diciembre 2010

Inasequible

No puedes negar que no existes. Es imposible. Imagina por un momento que lo logres, que realmente existas. Y si es así qué. No vas a ganar nada con ello. Será tu mentira favorita. Una masacre interna, un lujo. Lamento que realmente no puedas y tal vez sea mejor. Por ejemplo, sino imaginas, si es que descubres tu verdad absoluta. En poco tiempo la rutina llegará a tu puerta, todo será igual a cuando sueñas en despertar. Te aconsejo que sigas como has estado. Sin nada, sin ti. Con tu estupidez tatuada en tu memoria.

Desde el otro lado de la habitación, sabes que no existes y aún así quieres despertarme, como antes, insisto en que no soy el que te sueña, mi amiga es quien nos crea. No somos pasajes de su abismo, ni mucho menos una pequeña reunión dividida en partes. No podemos acceder a su cuenta.

No puedes negar que soy más importante. Es la parte que no has logrado entender. Y si en algún momento podemos estar a la par, despiértame para volver a suicidarme.

23 diciembre 2010

Amiga

No estoy dispuesto a perder. No sería lo mejor. Lo seguro (si es que la realidad viene de ese modo), es que no tengamos una mejor escena que la del tipo y su cuello roto en partes por la cuerda. La silla derrumbada, como muriendo de risa. Y todos los muebles de la sala asombrados por el final y la apuesta del calendario.

– Amiga cuándo vamos a terminar de concretar lo nuestro. No puedo perdonarte que no lo hayamos hecho antes. Es muy importante, por favor contéstame de inmediato. Estaré en la misma dirección.

Antes de que todo siguiera, él era el tipo más afortunado de todo el lugar, su suerte era la de disfrutar por completo de una estructura diferente al actual régimen de circunstancias. No era la liquidación de lo imposible y menos una tolerancia con el jazmín. Había que discutir con él y asombrarse por completo. Relacionar a las venas con el coñac y que el agua se convierta en una infusión de números, era la diversión más grande.

– Amiga no tengas miedo, lo último que quiero es que te conviertas en la remitente aniquiladora. En la que lee y reacciona al momento de que el último punto cruce por su cerebro. Sigo analizando lo que me has dicho, lamento no tener una respuesta. Mi vida esta inmersa en que entiendas todos los conceptos. No puedo escapar, tienes que darme más tiempo

Cuando estuve frente al cuerpo, no parecía una escena. Era una catedral llena de algo inmenso. Los árboles se mecen poco a poco y el trauma de días viene a confrontar el imposible de su nombre. Tal vez, un minuto de mi tiempo, hubiera sido ideal, y él, seguiría escribiendo.

– Amiga, no puedo contestarte más. No es posible. Mi tiempo (si es que también escuchas el tic tac), fue inventar respuestas para que tus preguntas fueran cada vez mejores. Que mal es estar atado al lugar de la brisa licuada. Es horrible encumbrar la rehabilitación infinita de partes y además, es una pena que seas la última versión de la belleza.

21 diciembre 2010

Otoño, invierno, primavera, verano

No vivo en primavera. No puedo hacerlo. Es parte de mis –no es– que no debo ocultar. Las estaciones para mí no deben alcanzar más que marcas en el calendario. Si es qué realmente existe uno. Al final del día despierto y sigo en el sueño que tú me has contado, sigo atado a tu forma y desde aquél lugar, no existe nada.

No vivo en tus sueños. No puedo hacerlo. Es parte de mis –no es– que debo ocultar. Tus sueños son parte de mi vida y me hacen daño. Lamentablemente, desde aquí, todo cambia, entras en una espiral y sigo tratando de que las flores me regalen alguna salida concreta y bien ejecutada por tus partes.

Y si sigues tratando de que todo tenga una medida exacta para que de alguna manera las noches puedan darte una salida. Olvídalo, lo he intentado y tú siempre despierta entre mi sueño y el sueño que mi amiga te ha contado. Lo siento tal vez en otra ocasión te pueda ayudar, ahora quiero tratar de dormir y soñar con las estaciones y su contraposición de cambio.

19 diciembre 2010

Tengo la muerte atada a la muñeca

Tengo a la muerte atada a la muñeca. Es una solución que gotea sin fin. En las tardes, las arpías cruzan mi estancia, revisan mi pulso y me añaden a su lista. 

Al despertar, sigues durmiendo, te juntas con la muerte y te ríes en tus sueños. No hay más conveniencia que lamentar. Las gotas continúan y tú regresas a leer.

Paso por la sala de números, cerca de la casa de muñecas, en ese lugar los asteriscos persiguen a los guiones y la lista se nombra. Mi apellido se pierde en las voces del pasillo. El quirófano suena como los semáforos, como las chicharras. La cuenta prosigue con oxigeno y no hay una vuelta al inicio.

Cruzo tu sueño y trato de entender la revista de la mesa. En el cuarto piso, con la muerte atada a mi muñeca, despierto, de verdad, sigo en tu sueño, tratando de suicidarme.
16 diciembre 2010

Te lo diré

Para que esto no sea un secreto y que los dos podamos mantenerlo de forma íntima y hermética, te lo diré en susurros: no existes, yo soy el que te sueño. Para que tus bases sean la mayor particularidad de la tarde y puedas contarles a todas tus amigas, te lo diré al oído: no eres nada y al nombrarte te conviertes en algo peor que eso. Para que realmente se termine y me dejes, te lo diré abiertamente: no trates de creerlo, todo es mentira, recuerda yo soy el que te he inventado.

14 diciembre 2010

Dentro del sueño de mi amiga

Ramos Sucre conoció a Kafka en Merano. Uno ya había muerto y el otro, no sabía que eran los sueños. Los vi, estuvieron hablando en perfecto alemán. No sabía que decían, sin embargo, su conversación era sobre mí. Siempre echan una mirada. Lo supe porque mi amiga me lo contó.

Ella me dijo que sin duda, al final de sus días allá en el Sanatorio, los dos, se habían enterado que eran mi sueño. Les dio mucha risa y de allí en adelante, se pasan las tardes dando vueltas a través de los sauces y me miran de reojo; no es fácil para Ellos, ahora lo sé. No se puede estar pensando con tranquilidad, cuando se tiene la verdad de su existencia. Ellos lo sabían.

Mi amiga me dijo, en susurros, que su cuenta era más larga y que si no me apuro, despertará y no podrá ayudarme. Ellos irán tras de mí y con sus argumentos dramáticos, me harán soñarlos para siempre.

13 diciembre 2010

Planta

Al romper el concreto, un momento antes, todo era un pequeño cotiledón que los críticos y sus innumerables caminatas, hacen sobre el set de grabación. El director dice corte y todos aplauden; la actriz principal muere y la sangre llega al orificio fracturado por las raíces; la seriedad del acto bifurca los rayos del sol y presionan a Martín por la comida. Una voz en off sugiere una segunda toma, todos corren a sus posiciones y sin que nadie escuche, la primera figura hace sombra sobre el cemento.

Días después, el primer pecíolo se estira sin contemplación tras el silencio mandado por la producción. César viene corriendo y todos, absortos con sus indicaciones, pierden a la denominación dada a todo vegetal.
10 diciembre 2010

Tardes grises (lluvia vespertina)

Antes de que sus ojos vieran su revés, ya había muerto. No tuve nada que ver. En esos días la lluvia era la tristeza de las tardes y como me es habitual, no podía salir. Así, antes de asistir a su funeral, de verdad, ella moría en mis manos.

No es fácil explicarlo, trataré, sin embargo, no te prometo nada. Soy tu asesino. No te rías, es la verdad. Desde el lugar de donde lees, te estoy matando. Lentamente hago que sigas las líneas y cuando llegas a una pausa, tu suspiro liquida el párrafo. Claro, seguro dices –por qué siempre me tocan los que se la dan de inteligentes. Puede ser que tengas razón y sólo sea una historia de tardes-grises. Sin embargo, por qué sigo en tus pensamientos.

No podía resistirlo, es una verdad que grita y dice –tienes que hacerlo. No quería, sin embargo, cuando pensé en ello, ya era una mujer muerta. Lo juró, no fue mi culpa, lo hice por algunos instantes. Ahora camino por el cementerio y la lluvia sigue cayendo.

Te lo he dicho, soy tu asesino. Mientras sigas creyendo que no puede existir alguien hecho de letras, la tinta se escurrirá por tus manos y en segundos, veras mis ojos grandes, en ellos, la figura que persiste, es la tuya.
01 diciembre 2010

Los trenes

Sus nombres siempre se iban en los rieles y el tren de la 5. Nunca pude verle las caras, ella siempre se cobija en mi sofá y me confiesa lo sucedido como un cuento. Me suelta la indagación de las escenas y las imágenes ruedan por toda mi estancia, ellos la besan, le hacen el amor y ella toma té cerca de mi pecho. Empecé a sentir que era culpable, tal vez tenía la maldición de TÁNTALO.

Era hermosa, sucedía como en sus cuentos, luego de que terminan, ella siempre se va en el último tren. Su té queda intacto y mi pecho entra en un frío aterrador. Tal vez si es cierto y ella ni siquiera existe, me veo desprovisto de sus ojos marrones y me voy como los nombres de la primera línea.

Al volver a mi apartamento, ella se sienta. Ya no llora, me mira fijamente y me dice: no eres unos de esos nombres. No eres nada. No quiero volver y no quiero que sigas haciendo té. Se fue por la penumbra y la puerta quedo abierta. Las velas eran hermosas, el olor y el humo del incienso, eran el trauma que no quería. Saber de ella era la verdad de los rieles, el tren de la 5 era mágico y los nombres se salvan al entrar al andén.

Recordarla es intentar escribir el dolor de los vagones y su silencio de metal. Es la parte imposible que las canciones sufren y además, es una tortura que ni siquiera puede llevarse a cabo. Ella sin duda, lo sabe.

Que bueno es despertar. Saber que soy su sueño favorito y ella es la misma que tú inventas.