28 diciembre 2010

Aparato formado por una barra horizontal sostenida por otras verticales, de la que se cuelga una cuerda

Ella sigue la pista de toda el agua caída. Insiste en que es real y persigue el viento entre las hojas del otoño. Toca guitarra en su sótano y prefiere las canciones tristes. Nunca la vi llorar, seguro que sus lágrimas lo saben. Ella era la parte culminante de los suspiros, nunca se lo dije. Siempre juega a ser recuerdo y pasea por mi sombra como los globos en la tarde.

En una entrevista le quise decir sobre su tono de voz, la pena me destruyo los argumentos. Su tono era como las alondras. Sus mejillas como las copas de los árboles y al final, luego de toda la charla, me toma la mano y me deja una nota.

Sigo y llego directo a la cuerda. Leo la nota y me coloco la soga al cuello. Todo era muy fácil, un paso y terminará el invierno. Antes, un segundo antes, las letras de la nota se devuelven y la voz de mi amiga suena en la habitación. El suicidio es la mejor salida.

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