14 diciembre 2010

Dentro del sueño de mi amiga

Ramos Sucre conoció a Kafka en Merano. Uno ya había muerto y el otro, no sabía que eran los sueños. Los vi, estuvieron hablando en perfecto alemán. No sabía que decían, sin embargo, su conversación era sobre mí. Siempre echan una mirada. Lo supe porque mi amiga me lo contó.

Ella me dijo que sin duda, al final de sus días allá en el Sanatorio, los dos, se habían enterado que eran mi sueño. Les dio mucha risa y de allí en adelante, se pasan las tardes dando vueltas a través de los sauces y me miran de reojo; no es fácil para Ellos, ahora lo sé. No se puede estar pensando con tranquilidad, cuando se tiene la verdad de su existencia. Ellos lo sabían.

Mi amiga me dijo, en susurros, que su cuenta era más larga y que si no me apuro, despertará y no podrá ayudarme. Ellos irán tras de mí y con sus argumentos dramáticos, me harán soñarlos para siempre.

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