21 diciembre 2010

Otoño, invierno, primavera, verano

No vivo en primavera. No puedo hacerlo. Es parte de mis –no es– que no debo ocultar. Las estaciones para mí no deben alcanzar más que marcas en el calendario. Si es qué realmente existe uno. Al final del día despierto y sigo en el sueño que tú me has contado, sigo atado a tu forma y desde aquél lugar, no existe nada.

No vivo en tus sueños. No puedo hacerlo. Es parte de mis –no es– que debo ocultar. Tus sueños son parte de mi vida y me hacen daño. Lamentablemente, desde aquí, todo cambia, entras en una espiral y sigo tratando de que las flores me regalen alguna salida concreta y bien ejecutada por tus partes.

Y si sigues tratando de que todo tenga una medida exacta para que de alguna manera las noches puedan darte una salida. Olvídalo, lo he intentado y tú siempre despierta entre mi sueño y el sueño que mi amiga te ha contado. Lo siento tal vez en otra ocasión te pueda ayudar, ahora quiero tratar de dormir y soñar con las estaciones y su contraposición de cambio.

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