31 diciembre 2011

*


Voy a dispararme
en una pierna o un brazo
mejor en un ojo
que el gato salte
la chispa vuele el globo
el aire sonría
y en el instante antes
rayar puntos suspensivos
29 diciembre 2011

*


1:11 AM
Todo se reduce a la funesta canción que las voces ajustadas desconocen. Los síntomas cognitivos de mi estado empobrecen a las ideas nuevas. Mi discapacidad social llega hasta distraerme de las voces e ignorar su llamado.
1:51 AM
La lectura pasa a ser otro vicio que ya no tengo, los Gorgojos son lo único que puedo leer.


1:59 AM
La amenaza de las masacres internas llega. Las pausas no son suficientes y las horas suprimen vorazmente todo lo que se encuentra a su paso. Sigo el viaje; el camino cambia constantemente; nada tiene que ver con otra cosa que no sea mi interior, nada se anula sin que alguno de mis sentidos sufra. Al verificar el estado, los censores sensibles son rayados por las patas de los bichos.

La seguridad, mi seguridad, ha mutado junto con los Gorgojos, ellos cada vez son de mayor tamaño; el viaje se hace imposible. La locura de continuar hace imprescindible la valentía maltrecha y malsana.

Los elementos apropiados llegan; los elementos inapropiados llegan; la siniestra hechura deshace mi anhelo, destruye la esperanza y el afán de encontrar un lugar donde esté cómodo para pensar y hacer blanco para los dardos.

La jerarquización  de mis ideas es sumisa a todo lo que el viaje me entrega poco a poco. Las desventajas y ventajas no existen; nada existe; todo es una mentira; todo me lo he inventado y así, durante mi mentira, muchos insectos empiezan a descuartizar esa idea firme que de pronto ya no la tengo, la olvido para entrar en el estado de persecución interna que, desde el final, juega conmigo a que nada tiene principio y que un siempre existe sólo en mi cabeza.

Me engaño al recurrir a mis viejos conocimientos; junto con mi enfermedad (si es que tengo una) las nauseas son la verdad de todas las notas, verdad que me entrega vómitos y jugos gástricos, bañando a los insectos que cada vez parecen perros de presas, envolviéndome como serpientes y destrozándome como un trozo de papel.

¿En las horas en qué no se hace nada, en qué se piensa? Los estatutos, las emisoras, la libertad, ellos se subordinan a la demencia de los gestos ridiculizados por los Gorgojos.  La exacerbación no me lleva a nada; ese pequeño instante en que me uno con lo demás, recaigo en las penas de las letras perdidas; letras que no me ayudan en el viaje y que no me dicen qué hacer con los insectos.
27 diciembre 2011

Lo que no me queda


La injustificada iniciación ha hecho que el viaje tenga ese sabor de amargura que da el pesado alivio en horas de sumo miedo, ¿qué tanto es lo que hay que quitar para que la tarea de empezar sea justa y de proporciones abismales? La reunión ha seguido como antes, el secreto es la puerta que no puedo abrir; desde lejos, las precauciones de prestar atención son atacadas y desechas, las voces me siguen, no puedo despertar.

La ecuación se repite y los tambores de los números continúan tocando. Nunca sé el cambio y eso es lo que me preocupa. La reunión es algo que no puede ocultar La Espiral, algo que, de seguro, es un pedazo de leño encendido, un pedazo que nada tiene que ver con lo que no tengo.

Durante momentos el color hizo callar a mi voz. Los instantes que recuerdo, en momentos, son de uso estricto de las Alucinaciones; las aberturas continúan y todo, absolutamente todo, tiene que ver con lo que no pasa. Tú susurras y no puedo evitar temblar.

Al ejecutar la matanza interna, no olvidas quitarme cada pétalo de esperanza; la melancolía se vuelve sádica y comienza un ataque de soledad que se convierte en un puñal y me atraviesa.

La causa y el saber nada valen, todo se convierte y se transforma; la valoraciones son estampidas que atropellan y sin ellas, los sueños serían de la peor calaña. La música es la prioridad de la reunión; una melodía sin escandalosas voces de adolescentes, sin voces de viejos, sin voces de nadie; los instrumentos tocan el silencio tenue.

Bajo todo el telón, los puntos suspensivos viajan en burbujas explotan en mis ojos y en mi boca. Las aberturas son sensaciones que la cordura hace de hilo conductor hasta el absurdo de tus manos tratando de rescatarme en medio de toda aquella voracidad.

Es genial acordarse de nada. Gemir y que el título salga de tu boca y se me presente como una tesis mal dibujada. Un típico estudiante de arte y una característica sesión de lectura con unas cuantas notas maltrechas por tus manos.

Lo que no me queda me ataca cuando el sol muerto se ennegrece; mis Alucinaciones se dan vuelta y nada es lo que exactamente me destierra del vínculo con la unidad.

Lo extraño juega a la realidad relativa, me adopta como un inquilino en una hoja que se tiñe del perpetuo daño que la reunión me causa. Tú sigues sin hacer un acto que te haga despertar. Tal vez eso sea la opción que tengo.       


PD: Otro extracto de la novela La Espiral 
22 diciembre 2011

Sádicos elementos



La tecla etérea hace crujir los tímpanos; la música continúa tocando y el piano maldito aparece en una especie de lluvia ácida; los hongos en forma de humo nacen por todos lados. Las repeticiones van y vienen en total libertad que el amorfo aire les regala.

Una peste se inicia en una de mis Alucinaciones y las ratas en forma de fantasmas, juegan con los cadáveres de mis sueños. Ellas llevan consigo el mal y la muerte colgados tras sus pelos. 

Fragmento de un capitulo de la novela La Espiral...
19 diciembre 2011

Ensayos



Quizás nunca o al voltear del camino
Editorial Litógrafos Asociados 1987
Pablo Duque

Entras a la izquierda, cerca del grifo de agua, mojas tu pañuelo y sigues leyendo.

Así cada poema es una manifestación con lacrimógenas incluidas. Los policías de un lado de la calle y el lector, incorporado en un verso enredado que Vallejo no comprende, encuentra una pausa que marca la calma que nadie quiere.

Los lectores podrán percibir que muchos de los escritos en esta obra, son la causa que el mismo asfalto entiende, sin embargo, al fondo a la derecha, hay varias piedras para romper las pausas ya dichas.

Desde esta caja con colores, las líneas de este libro suplen las de las calles, y nosotros, seguimos en contacto con el pañuelo y el vinagre. El leyente tendrá que agachar la cabeza, esquivar estrofas y de vez en cuando, suspirar un recuerdo que Pablo ha dejado entre una conmoción, que prefiere dar la hora y seguir de frente.

Quizás nunca los guiones han visto una fisura por la cual, el ojo que parpadea, teje los asteriscos que los números entre paréntesis, han marcado para saludar a los que pasan y salir de una, a seguir sorteando cada golpe que los signos de puntuación al voltear del camino, nos dictan un verso corto, que nos enamora lentamente.

El lenguaje que Duque utiliza, es alcanzable y además, es una variada recolección bien utilizada y los ojos que leen, pueden entender de forma fácil y a su vez, asegurar varias cosas a su asiento: un pañuelo (para los gases lacrimógenos), piedras grandes y pequeñas (según el tamaño del blanco), una lata de aerosol (de cualquier color, para escribir versos en una de las paredes contiguas al encantamiento que la misma cadena va soltando) y una botella de agua (para tomar en los trechos largos).

Quizás nunca o al voltear  del camino, es un poemario que se sitúa, en una época donde la fosca hace su conjuro, yace en lo sublime que Pablo suelta y en las entrelíneas que cada página nos regala. No es una contradicción y desde el vaso con cable, que suelta las letras de una tanqueta, el lector tendrá el placer de ver a Duque en una acera, cerca del fondo de la izquierda, escribiendo uno de sus poemas.




Autor: Antonio Ciliberto Pérez
Libro: Reposo sosegado – 1955
Editorial: Grafica Igsa

En 1826 antes de tener éxito, Niepce (precursor de la fotografía) escribió en su diario “cuando creo que todo saldrá bien, sencillamente no ocurre nada, es como si la emulsión estuviera en un sueño y se despierta al ver el sol”.

Ciliberto nos mete en un sueño, no hace viajar por cerros, ríos y además, nos lleva de la mano por la yerba recién cortada. Al asomarnos a las entradas de las cuevas, él suspira y de una estamos sobre las hojas de los árboles.

La tierra parece una mención de honor, entrar en el sueño más profundo es ganársela. Con precisión y despacio, los números nos cuentan las etapas del sueño, que es el mismo que Antonio produce y que todos, poco a poco, sentimos como nuestro.

Pérez acuerda con las partes y nos manda en la excursión de nuestras vidas, en su obra nosotros podemos encontrar versos que para la época son una suerte de escaramuza bien contada. Indicar el espacio es penetrarlo para siempre. El lenguaje se une con nuestra voz y las peculiaridades que nos menciona el autor, se nos regalan como algodón de azúcar.

La montaña nos arropa en las líneas de algunos poemas, de allí que el frío sea una arista de muchos párrafos. Nosotros no podemos entender este libro como una majestuosa iniciación del amanecer, sin embargo, este ejercicio compone una secuela que las páginas pueden contar a los demás que quieran entrar en el sueño de Pérez.

Antonio no es un autor de extensas ligaduras con los movimientos literarios, los une como si fueran merengadas, el lector encontrará una cantidad de rima al viejo estilo y de repente, en unos versos, podrá leer las metáforas que el mismo Pérez ha traducido en estrofas impares.

Al estar en las hojas de los árboles, vemos a Ciliberto enrollando el sedal que da pie para pasar las hojas, una tras otras, como a sabiendas que en el siglo XXI alguien las va a leer. Tampoco es Antonio un autor de imágenes espectaculares, no es un simbolista de pura cepa, sin embargo, las imágenes y los símbolos son parte de su texto. El lector podrá participar, rellenar los óvalos y al finalizar el punto que liquida la hoja, hallar la capacidad del imposible al contarse como polvo.

Luego de varios meses, en ese mismo año, Niepce logra la primera fotografía que se conoce en la historia; él escribe “la emulsión despierta, de verdad, y me cuenta su sueño, ella sabia que estaba soñando”






Obra: Una Década De Silencio
Editorial y año: San Juan De Los Morros 1973
Autor: Dr. Rafael Rigardiz Amaro

“Todo es tan sencillo
cuando la tarde
está en silencio”
Rafael Rigardiz

Jugar parece el declive del Tiempo. Si es que entendemos Tiempo como una consecución de horas y sus incontables vueltas. Si es así, no se debe leer más. Sino, imaginemos por un momento que Arquímedes pudo mover el mundo, ¿y qué? ¿Qué podría haber hecho con ello? Su ingenio no le basto para contener a los romanos en la entrada a Siracusa. La fanfarronada de la palanca que mueve todo, es una excusa en estos días para decir que todo se puede hacer. Creer en ello, es hundirse en las horas y bañarse con las arenas y su engranaje. Una Década De Silencio, nos sitúa en una dimensión que traspasa los años y los arropa como cualquier cobija. Regardiz reacciona y con eco mudo succiona el uso horario, convierte su obra  de versos a la vieja escuela, en una iniciación de lírica moderna o contemporánea.

Los lectores de Rafael, podrán encontrar en su silencio de décadas,  versos bien logrados, imágenes montadas desde lo imaginario de su andar hasta los incalculables suspiros  que los minuteros tejen dentro de sus vueltas. El lenguaje utilizado en este libro es una exquisitez,  los leyentes tendrán el placer de traspasar el cristal del aire y penetrar los años como instantes transformados en todos los instantes.

Estar de vuelta, sentir que el mundo se mueve y por causa de una palanca sin valor alguno, todo se vuelve un caos, no es la mejor opción para pasar el día, sin embargo, en esta obra, los innumerables momentos son de verdad el hecho por el cual muchos de ustedes podrán mover no sólo el mundo, sino, una sensible fibra que de alguna forma muchos entendidos llaman sentimientos. Aquí, es el punto de no retorno que anunciaba Kafka en uno de sus aforismos. En esta obra ese punto sobresale por versos cortos y estrofas bien logradas. Afirmar que es una obra maestra no es trabajo de este ejercicio. Lo real constituye una buena parte de las página que vamos a encontrar, sin embargo lo más contundente es numerar las veces que nos quedaremos perplejos y además, es la causa por la cual, usted, seguirá leyendo sin parar.

Entrar en Siracusa fue tarea fácil para los romanos, Arquímedes y sus inventos no movieron ninguna fibra y sus erráticas tácticas se tallaron lentamente en las paredes de su ciudad. Una Década De Silencio sobreexpone la causa y además, realmente mueve al mundo, sin punto de apoyo ni palanca.




Titulo: Una mirada desde el margen
Autor: Luz Marina Cruz
Editorial: Cuadernos  del ICUM
Impresos Omar 2007

Durante el tiempo de reposo los cuerpos adquieren ese convexo que nadie quiere. Al final, en la orilla paralela de la última estación, sobrevive el tiempo, impregnado de cantos elementales que las cuartillas nos regalan.

El ensayo y su visión, es en sí mismo, un género en el cual hay que profundizar. Cruz lo adopta de tal forma, que lo incluye en su andar y estimula a las letras para formar una plataforma en la cual  hay que caminar. De alguna forma, hay lugares que resultan inútiles sin una clara reflexión.

Desde esa posición, la obra de Luz es una estructura que data de todo su apogeo por varias líneas y párrafos, alimentando sus palabras del conocimiento interno que los libros le proporcionan, además, los lectores de Marina podrán encontrar una suerte de pasos que ella misma clasifica.

Cada ensayo tiene una forma particular de llevarlo, en algunos parece que la autora no se adentra en el tema y lo toma como el título de su libro –al margen­– esto no tiene un peso, el fondo sigue como sedimento del texto, dándole un matiz que las letras muchas veces, desconocen.

A veces presumimos que nuestra visión es la mejor, 20 - 20 es la que dice el oftalmólogo, una visión de aeronauta. La de Cruz, es singular, y tal vez por ello los lectores encontrarán en su obra una serie de vicisitudes por la cual calcular el tiempo se hará fácil. No puedo con este ejerció suponer un tal o cual visión, sin embargo, suponer es la causa que los cuerpos sigan en reposo. Cómo leer a Luz, es la pregunta del millón, nombrar instrucciones podría sonar muy cortaciano, ser dual sería muy a lo cadenas, tal vez al leer, no tengamos que suponer nada, ir en ayunas, ir al encuentro de las hojas cayendo. Este adagio de números es la poderosa razón que adquieren los ensayos de esta autora.

El léxico tratándose de algunos ensayos, es muy suave, se puede leer sin recurrir a un diccionario. El lenguaje utilizado es sencillo y fácil de manejar. La carencia de preguntas es una clara descontinuación. Parece que te explica todo (mal de profesora) y tal vez el único lugar que sus pasos juegan a no ser, son en el tiempo. Se siente que algunos ensayos pudieron escribirse nuevamente, pudieron ser releídos y cambiados, no son esos ensayos que traspasan todo y se sitúan al margen.

Una vez que el cuerpo recupera su movimiento, lo convexo deja de ser una discontinua razón que el mismo Borges llama “el instante de todos los instantes”.




Libro: Los sables de Tas Kungs
Autor: Jánis Kleinbergs
Editorial: Gaisama Editores s.a 1999


Visitamos las mil y una noche con este libro, vemos a las moralejas dando billetes para las anécdota. Todo tiene un inicio y nos envuelve el tiempo de cada conmoción. Tas Kungs revuelve a cada sabio y vive según se van dando las cosas.

En el centro, en el hoyo de todo, se encuentra el lenguaje. La obra carece de una voz técnica, todo es explicado para niños de 5 años y es muy importante. Avanzamos en la construcción de una pericia. Paso a paso todo se va gestando y el todo el tema tiende a ser corto.

La visión de vida que ofrece Jánis es una estructura similar a la de un cuestionario de vida. Las preguntas más importantes (mera percepción) son desglosadas en segundos. La significación social del libro viene dada por sus alcances, puede ser leído desde corta edad hasta el punto más catedrático posible.

Sin embargo el libro no da aspectos referenciales sobre la historia de Tas Kungs o sobre el tiempo de vida del mismo. Hay una desproporción en algunos lugares de espacio, en cuanto a contenido del mismo detalle que el cuento va enredando.

La verdad (según mi ejercicio) es que a Jánis le interesa mucho más la anécdota que la forma. La estructura si se quiere es muy sencilla (léase eso y no simple), tiende a ser muy poético (a la vieja escuela de rima).

Enmarcar esta obra dentro de una pesadilla de genero no es una misión de este escrito, la mejor mención que se le puede dar (otra vez es mi percepción) es tomarlo como concejos viejos, como alunizajes en puntos neurálgicos, es tomarlo como el golpe del cuento, la sorpresa luego de los dos puntos. Y a la vez es tomarlo como no viene dado.



CUADERNOS ICUM (serie: palabra imprescindible)
EN OCASIÓN DE LA AUSENCIA (2006) Víctor Rojas

“Buscando respuesta con preguntas equivocadas”  EKKAIA

Varias preguntas sin contestar, el párpado sin cerrar y los avatares de la tristeza abiertos como si fueran sólo un par; continúan siendo, sin lugar a dudas, las respuestas inauditas que los signos de interrogación, de alguna u otra forma, cierran. Eso nos deja en ocasión con la ausencia.

La obra es tratada bajo el velo de huir hacia la cúspide, sus bases, llenas de decepcionantes misterios, nos atacan entre líneas de preguntas no hechas; en ocasión de la ausencia, las plataformas inauditas, dictan la locura inesperada que nos espera luego de que el alba hace su aparición en hojas blancas, que nos conllevan hacia el suicidio, que las orillas del poema no contado cierran con el círculo inusitado de la locura colectiva.

Dentro de este singular trabajo nos encontramos con un lenguaje fácil de comprender y pensamos en respuestas equivocadas, en preguntas mal formadas; pensamos en rogares, en contestar inútilmente la razón del queso envenenado. Pensamos en amigos muertos, colegas suicidados y nos preguntamos dentro de nuestros catafalcos, siempre nos preguntamos.

Durante cada verso de evocación de la ausencia, el lector encontrará ejercicios convertidos en poemas, una visión diferente y una depuración que nos hace dudar de la melancolía. Por otro lado, las dudas recorren cada kilómetro, las historias las siguen para encontrarse a la muerte en una encrucijada, que luego de que el silencio y el mismo aplauso hagan su aparición, la inhóspita carencia de besos llenarán las esquinas que las vertientes utilizarán para arrancarnos las entrañas, simplemente, nos aplastarán, para dejarnos a un lado, a solas, en lo oscuro, cerca de donde nadie quiere ir; este trabajo nos dejara en el filo que la navaja teje lentamente, en una noche sin luna y sin estrellas; una noche de esas que te hacen temblar al frente del espejo, enfrentando al otro y como Borges, titubear y pedir clemencia.

En ocasión de la ausencia, el Señor Rojas. utiliza fáciles versos para representar ese pequeño frió de montaña con júbilo tembloroso, que nos hace temblar, hasta quedarnos junto con la melancolía y la soledad, justo atrás, desde donde nada comienza.

En ocasión de la ausencia, nos plantea las bases que la tristeza busca, las bases que lentamente nos encadenan al silencioso acto de saberse a solas y olvidado. Nos plantea unos picos que apuntan directo a una falsa esperanza de estrella, de inocencia.




CUADERNOS ICUM (serie: palabra imprescindible)
ME MANTENGO EN REBELIÓN MIENTRAS DUERMO (2006) Jaime Ramos, Nace en San Antonio de Capayacuar  - 1976, Edo. Monagas


Buena parte de la pasión es consumida por el fuego; el humo viene a darnos un instante menos seguido del que las chispas quieren; mientras dormimos, la guerra entre la brasa se desarrolla lentamente como esperando que algún sueño se asome y la someta a la fuerza. Una especie de metáfora aflora de las páginas y Jaime Ramos nos lo dice lentamente.

Así, esta serie de poemas de forma de sueños hervidos, es la rebelión que Jorge no sigue, es la misma que ingenuamente, la cúspide bota por sorpresa, sin embargo, que extraño es la noche con las estrellas cerca de donde uno pueda tocarlas, cerca de donde algún padre con las luces apagadas pueda dar las buenas noches, cerca de las lágrimas y aún más cerca de donde nadie pueda observar, que sea la única persona en ese momento tan peculiar que pueda verlas.

            Así, bajo el cobijo que la montaña y su eco nos brinda, encontramos un lenguaje fresco, una diversidad de versos donde además, encontramos la solución perfecta a las preguntas divagadas y sin el titulo resuelto que las orillas de las hojas vienen a darnos, olvidamos que algunos poemas terminaron luego del punto final. Una flecha se escapa y la rebelión en contra comienza sin la tregua del respeto, sin la marcha lenta que nos suele anunciar las postrimerías del enemigo, que nos suele anunciar una validez casi inexorable bajo el velo oficial de algún parpado que se queda arriba por segundos.

Me mantengo en rebelión mientras duermo, renace y a pesar de ser pocas las palabras en algunos poemas, los abrazos a secas de esta obra son sin duda lo que más nos llena. El lector encontrara entre cada signo de admiración una coma que divaga de un lado a otro y que hace de pausa para que nuestros ojos se alimente lentamente sin cansarse.

            Esta obra sorprende y a la vez no; la sencillez nos sorprende; Me mantengo en rebelión mientras duermo y seguiremos con la búsqueda que la felicidad nos oculta. Afuera de cada palabra que este pequeño trabajo nos trae, no seremos los mismos luego de leer (para bien o para mal) no seremos los mismos que éramos mientras la matanza se lleva a cabo.

Me mantengo en rebelión mientras duermo, es igual a la serpiente de San Antonio que viene a darnos ordenes, nos ordena a seguir a la pasión, a buscar como niños una palabra que no se derrame por alguna grieta, por algún mensaje de esos que las palomas siempre traen, de esos, que son tan fieles a sus locuras que no dirán nada. Esos mensajes vierten una idea tan nutrida que no dicen mucho en el complejo signo que su silencio compone como un párrafo cualquiera y que no se atreve a divulgar una palabra más.





La significación histórica de la cuentística de Julián Padrón

Una aproximación ética me lleva más allá de las páginas, ese acercamiento integral que se tiene sobre una tendencia y más sobre un género, que dice: que una montaña son todas las montañas, que un hombre son todos los hombres y que la naturaleza es en sí misma, todas las naturalezas. Schopenhauer 1884.
                                                   
Padrón tal vez no leyó ese párrafo metafísico, sin embargo ¿Era padrón un ciego costumbrista que escribía para escribir? ¿Su entorno es un entorno específico y no uno cualquiera? El monaguense salta todo lo anterior y recorre sus cuentos, mientras cualquier lector los lee (ya sea un famoso catedrático o un vendedor en un mercado) detenidamente; el nunca pudo imaginar quién lo leería; los libros no escogen a sus lectores y mucho menos a su críticos.

1939 – 45;  Es la segunda guerra mundial y cualquiera puede pensar que de este lado del Atlántico, en esta América del sur, estamos a salvo; es más, ni siquiera nos sorprende, ni nos importa; a ese montañés que encontramos en un abogado citadino de la Caracas de mitad del siglo XX ¿Realmente no le importaba la Guerra? Los cuentos de Padrón tal vez no relaten tal acontecimiento, ni mucho menos, saltan balas de sus páginas, y es en ese momento nos volvemos a preguntar ¿La realidad padroniana era una realidad global?

Padrón editaba a bajo costo y por mucho que las entrelíneas hagan otra historia, los anteojos invisibles de algunos lectores no podrán observar que su influencia más grande viene de Europa y tal vez, la influencia que el mismo deja a entrever, será una a seguir por varias generaciones.

Visualizamos los hechos históricos como grandes hechos y olvidamos los puntos que sobresalen por ciertas rendijas en algunas localidades (que tal vez, no sea Londres ni mucho menos Paris) montañesas ¿Qué de importante tiene para un lector del siglo XXI  la historia de un cualquiera que se quema lentamente mientras el verano avanza sin contemplación por su cuerpo? O ¿Un negro de una isla que se escapa para relucir su tez en un pueblo ceñido a un cerro? En esta generación la modernidad abraza al tiempo, es más importante un edificio en Dubai que un singular centenario; si la historia y los hechos históricos nos pueden ayudar a construir una pared que hoy en día se mantiene como una muralla, entonces por qué ignoramos que una montaña son todas las montañas, que un recolector de café en San      Antonio, se parece enormemente a muchos montañeses latinoamericanos (colombianos o bolivianos)

Palpamos como imposible que un hito histórico sobreviva con las capacidades exactas que en su época tuvo y allí, Julián pega un grito y nos dice que ahora mismo, un pirata en Nueva Esparta sigue siendo un pirata (ya sea con tabacos, alcohol o drogas). La historia sobrevive por los pulsos que las letras imponen.

Si Benjamín Franklin, hubiera nacido mujer, tal vez la cometa no sea tan famosa en estos días y mucho menos hubiera fundado una nación de inventores y su caso pasaría desapercibido por cualquier historiador; Eduardo Galeano es su libro Memoria del fuego, nos dice “una de las 16 hermanas de Benjamín, se le parecía en ingenio y carácter, ella crió  hijos, nietos y cuido a su padres hasta el final de sus días” ella, es ignorada y Benjamín, es reconocido y puesto en puntos suspensivos que nos llegan en páginas históricas actualmente por la Internet.

Así mismo, confiamos en que tal vez, si un libro se vende mucho, éste será uno histórico y sobrevivirá a los cambios que el tiempo le tenga pautado ¿Será verdad un caballo de Troya? Homero nos cuenta una fantástica narración que nos lleva de un país a otro, de un hecho de sangre a otro, de un abanico por los dioses a las carnosas pasiones que los hombres llevan consigo; al arco de París y el talón de Aquiles y sin más, nos adentramos en todas las páginas y nos envuelve el tiempo hasta encontramos metidos en el caballo directo para entrar y ser dueños de la ciudad.

Padrón no es un caballo de Troya, sus cuentos constituyen pasajes puntuales de la historia venezolana y monaguense. En el prólogo de sus Obras Completas (Aguilar 1957) Mariano Picón Salas traduce que al monaguense se le acabó el tiempo muy rápido; sin contradecir al prólogo, Padrón tal vez no tuvo las horas necesarias, sin embargo, sus años y sus obra cuentan otra cosa, sus cuentos, detallan una realidad sacada desde las cáscaras de los granos de café, una historia jugosa y muy dada al color que la tierra nos regala.

Se nos cae el cielo y la cara de María es de una cualquiera que visita la isla de Acarigua; se nos caen las palabras y Marta anuncia su entrañable voz de eco mudo; se nos cae la piel y Lázaro se burla de nosotros; todo se cae por su propio peso, dice un refrán popular, sin embargo, la historia también se cae y todos nuestros pedazos con ella; ignoramos todo y Ortega y Gasset nos menciona que el hombre es él, su entorno y circunstancia.

Julián y su cuentística no dilatan en el tiempo, lo proponen como una trascurrida avenida, que sin duda, vuelve en momentos en que el orden se reemplaza libremente como un suspiro cualquiera, en la boca del negro Gertrudis. En las candelas, las velas sufren los dobles de las campanas, las hormigas siguen su camino y el eco de la montaña, vuelve a entender que su paso sigue con la bruma.

Los intelectuales (para no decir críticos) han reconocido que Padrón no es telúrico, que en sus historias la palabra pueblo, es una palabra pasada de moda. Imaginemos por algún momento sentados en cualquier lugar (sea un banco de una plaza, o en un refugio para bombas de letras), leer un cuento de Julián, desde allí, experimentar que Mano Blanca te puede llevar de un lugar a otro y salvarte de ser mancado por los señores jueces de las editoriales venezolanas, seria una suerte que ninguna trepadora podrá conseguir.

Un personaje padroniano, es uno que puede encontrase en una cera de Monagas o en la Paz; alguna de sus anécdotas, en un tribunal de Caracas o en la tradición que pasa de generación en generación en una familia monaguense. La significación histórica, no la podemos encontrar en un ejemplar de alguna enciclopedia venezolana, que con singular atención, sufre de un daño colectivo por todos sus innumerables correctores, que sin duda, son los que más saben del tema. Nosotros, los que por provincia podemos hojear a nuestro coterráneo, sólo podemos insinuar, una parte de lo que puede ser verdad, por supuesto, con una que otra corrección de nuestros editores estrellas.

La carencia de argumentos en esta época y vista desde algún lector que no sobrepasa las tres décadas, es la singular atención que en Obras Completas de Julián Padrón no sobre sale;  una buena porción de esa carencia, es simulada por los testigos que nuestros números pueden contar. Decir en este instante que una trama carece de hechos para ser global y no ser tildada de una estupida historia de un tipo, que sin querer, parte el vidrio, presiona el botón, llama a la reflexión y por si fuera poco, nos da en la cara, para decirnos, yo escribiendo de esto tan popular, tendré una exigencia histórica mayor a la de un nudo y una conclusión, al propio estilo de Quiroga.

Y si no he podido detallar y explicar con una peripecia que los niños globales puedan entender, definamos significación histórica y antes de ir a eso, un ejemplo muy local, un tal señor Pedro Páramo vive en Comala – México, habla con ardor de esas tierras, sueña su muerte al mejor estilo de una noche en el desierto y por supuesto, este tal Pedro, es un tipo local, no llega a ser global ni por instantes, ni que lo haya escrito Juan Rulfo. Así, un hecho enorme reconocido en el mundo entero, es significativo, mientras que un asterisco contado desde tierras provincianas, es una simple explicación del folclor de esas tierras; que haya una guerra, es de una importancia tal, que mil libros no bastan; que un hombre cuente, con voz de eco de montaña, que un pueblo pegado al cerro, unos tantos viven de una manera que se ha extendido desde la época que Julián pudo verlo, hasta el instante en que los ojos de este escribiente, lo han constatado, en una hacienda de café al norte del estado Monagas ¿es simplemente, costumbrista?


23,24,25,26,27


23- Por qué no procuras interrogantes. Por qué hacerlo. Por el hecho de la estructura. No hay una estructura, soy un error, no soy un idiota. No te ofendas pero no llegas ni a consecuencia, tal vez a una característica. Una navaja gotea letras. Pero pausa, no todo termina allí y sí, muchos somos hechos de letras. Y sí, lo degollé. Sí, ahora eres la única voz. Sí, ya te lo había dicho antes. No, no puedes matarme, porque te quedarías con la otra voz. No, tampoco la puedes matar, nos quedaríamos sin existir. Sí, tal vez en algún segundo suelto, podamos convertirnos en el macro error y suicidarnos. 


24- Señor  soy una consecuencia, los errores han muerto y cada característica se ha volado. Señor  soy un error, pido perdón, hace algunas letras hice algo muy malo. Señor soy un error, luego de eso también tendrá que morir. Señor , señor. Tal vez no debí apretar tanto. Bueno el consuelo que me queda es que en alguna escena el punto se convertirá en una consecuencia y yo, yo podré manejarla, podré encontrar a sus características amigas y así, así decirle asfixiándolas que soy un error y asesine al señor.


25- Vuelve como consecuencia, como error no me gustas, además debes traer más características, ellas son mi alimento preferido. No puedo cree que siga detrás de mí, es algo increíble. Sucede que no hay más tiempo. Se supone que una sola encuesta valía la pena, sucede que no debo mencionarlo. Ok, es así, él es un error cualquiera que desea convertirse en una consecuencia, pero no sirve, no puede hacer eso.


26- No encuentro una salida. Las conexiones se hacen pequeñas y sentado en el instante de una numeración correcta empiezo con la cuenta y desde A hasta B no hay mucho espacio, pero duele y las manecillas son las más despiadadas, ellas saben todo, evitan el contacto, evitan los acercamientos, sin embargo los errores corren por cada bolsillo y sus consecuencias amigas, vienen a decirme que evitar no reduce la pasión, los suspiros, pensar y mucho menos, que estés aquí, al lado, como un poro, como una situación y sí, con un protagonismo que me hace cada vez más vulnerable.

27- No continúes con el manual en la mano, los guiones son los más afectados. No sigas con esa historia. No puedo hacer otra cosa. Las líneas son infectadas. No puedo hacer otra cosa. Es cierto, el enlace hace que todo esto sea ridículo. Para nada, la verdad esta cerca de las consecuencias. Y si es así, por qué disimular la excusa de los errores, por qué insistir en decir evitar, cuando no es la mejor opción. Responder no tiene una buena salida, responder no es una cualidad agregada a esa pequeña característica que llevas como amuleto. Si pudiera decirte otra cosa, sería ideal, pero no, no hay una ventana, una B que te toque, una A que resulte cerca. No puede ser que te haya tocado así. Por este lado los errores siempre empiezan a tocar de esa forma, siempre con pequeños amuletos, siempre con la duda de consecuencias, siempre con un evitar entre sus números.



Los ojos del tigre, el espejo y el laberinto en Jorge Luis Borges


Por la conjunción de un espejo he leído un texto de Borges, la organización y las paredes antes de entrar al laberinto de letras, es el aleteo de la mariposa del otro lado del mundo.

Una vez que leí “Borges no existe” pude respirar con confianza, parece que todos los ojos de los gatos, son el tigre que tanto menciona. ¿Y qué deseaba? La insistencia o tal vez el tema de todos los temas, es el instante eterno, un segundo antes del laberinto hay otro y luego el ojo del tigre construye otro y así, hasta que el espejo nos haga leerlo.

La confusión engendra un diagrama y entender es el mega asunto de cada línea. Yo no entiendo a Borges, él y el otro, son la discreta maldición de todas sus letras, situarnos en un ejercicio por cuenta de alguien que nunca existió, sería el absurdo que Kafka nos menciona. Es El Proceso que sigue a J durante todo el libro, es la Ley que necesita ser ejecutada y por supuesto, son las metáforas que siempre son nombradas y son eternas.

Borges hizo de temas muy perennes en la literatura, sus grandes temas.  El tigre en el laberinto visto desde un espejo. Y qué hay en el tigre, la sabiduría oriental y la fiera firme y ejemplar. La pregunta rebota en el espejo de la estancia y el laberinto surca él laberinto y así él otro, es él mismo. Borges lo sabía “El gato sólo existe para que los hombres puedan tocar a los tigres”, los ojos de los gatos son el tigre y la fiera “domesticada” come galletas en la sala.

La mega estancia, que es el universo, sin duda, sucumbe a un hecho que escapa hacía otro universo, hasta el finito encuentro con el número verdadero de p o hasta despertar y que el otro nos anuncie la pequeña importancia de cada limite llevado a cabo por la suprema mentira (mascara = persona) que Monegal escribe en su libro sobre J.LB, Borges por él mismo. Monegal insiste en ello, mientras Bella Josef, en su libro Jorge Luis Borges, comprende que él se vale de algo tan sencillo como el aleteo de una mariposa para construir.

El ejercicio que da paso al cansancio, es la cuerda que cada letra tiene y Borges nos la regresa por la conjunción del espejo o por el hueco donde todo el universo puede verse.

Yo no entiendo a Borges, eso lo sé, Obras Completas (tomo 1) está en la biblioteca de mi abuela y aún así, las verjas y los finitos libros ingleses que tanto pudo leer J.L.B no llegan a ella, uno no toca a Borges, el universo tampoco, él no existe, pero eso no reduce el laberinto, no hace que el tigre se tenga y mucho menos, sostiene la imagen-rebote que el espejo tiene consigo.

Kafka y su absurdo punto



Todo es una mentira y nosotros “los buscadores de repuestas” intentamos estafarnos y decir sí a todo lo anterior. Cruzar el puente, estar del otro lado parece una obra que los espejos no entienden.

Kafka con su absurdo, nos dice entre líneas, idiotas, y sin modestia, vuelve a reírse, justo cuando queremos abrir la puerta por la que no hay paso. Insistimos con el guardia y cuando la muerte nos da la mano, queremos indagar el modo para dejar lo que asumimos como una verdad única.

La hoja pasa y del otro lado Franz nos observa, tose un poco y realmente nos insiste en conseguir su punto. El vomito de perro donde nadamos es la obra del cuervo traducido al checo. 

Manuscrito hecho en un barco de papel


Voy en el barco surcando el río (igual que en el libro de Conrad), todo es de papel. La diferencia de materiales hace que las líneas sean eternas. Llegamos hasta lo imposible del nombre y la incapacidad que tiene el infinito al contarse. No podemos utilizar las pausas, ya no hay el abrigo de los puntos suspensivos y mucho menos, la descripción que se hacía entre comillas.

Al cruzar el corazón de las tinieblas, nos invade la misma similitud que a su protagonista y vomitando, me retuerzo entre los asteriscos.

El bosque parece una poción reticulada por la profundidad que la habitación compone. Nos quedamos hasta que todo llega a ser un pistilo, una parte errada de las cayenas.

Desde aquel lado, sigues vomitando barcos de papel. Has alcanzado la destrucción que el tiempo desarrolla. Y desde aquí, puedo oler las cortezas de los árboles y la tierra mojada.

Lamentablemente nada llega hasta el punto de partida. Mi amiga es quien armo el barco, es la que me crea y ella misma es la que tiene el manuscrito que usted lee.
11 diciembre 2011

La muerte y mi amiga



 Y no llega la muerte, tal vez siga con Saramago, tal vez mi amiga no puede soñarla.

Entre todos tenemos algo que contarle. Uno no puede estar sin decirle nada a la muerte. Siempre imaginamos por segundos que llega, se sienta, toma té y así varios empiezan a desaparecer, como los sorbos, como azúcar que se disuelve.

De sobra sabemos que no viene, despertamos entre la lluvia y todo cambia. Ellos lo saben. Y entre las transformaciones radicales de las habitaciones y la desesperación de los llantos, suspiro lento y otra caja de cigarrillos termina.

El mes inicia la cuenta en contra, los números impares juegan a tener inquilinos y al parecer, las costras riman con contagio. No lo podía creer, vuelven a soñarme, ahora estoy entre los rieles y el tren de la cinco es el próximo.

Y no llega la muerte, quizá mi amiga no puede soñarla. No quiere llevarme y por si fuera poco, crees que es verdad.
06 noviembre 2011

*


Si quieres
has regalos
una soga tejida
una navaja
unas pastillas
si quieres le pones lazos
lo metes en una caja
y me lo mandas con besos
29 octubre 2011

*



Y tengo esta intensidad de mascota
la tengo atada
la llevo al final
en la vuelta que el espejo deja que de

Y tengo esta intensidad de mascota
junto al suspiro que no me sale
cerca de cada bala
20 octubre 2011

22


Nunca la pude conocer. Ella subía a la esquina y desde allí iba a volver. Todo era una locura licuada por cada consecuencia y yo, yo no podía distinguir entre los errores y las características, ese día había disfraces, ese día iba a morir.

Tal vez tengas que contar otra historia. ¿No logras entender? No puedo, procuro pero no me llegan los errores exactos. Tal vez debas entregar esa cuerda. Su dueño esta muerto. No puedes tener eso acá. Yo la quiero, ella me entiende. Creo que todavía piensas en estar en el sueño de aquella amiga de C.A. No pienso en eso, no sueño, sólo sé que las consecuencias siguen a cada paso y los errores son una causa y las características lo saben. Eso no es cierto, como puedes decir eso si eres una característica. Pero yo no soy igual a ellas, ni un sueño, ni una suposición, ni un desastre. Es muy cierto, conserva la cuerda, tal vez en algún punto de esos que no son suspensivos, puedas encontrar a la voz que resuena entre las líneas que arma la muerte de mi personaje, que arma la de nosotros por las noches. Ojala que sí.
19 octubre 2011

Siempre se suicida a las 7, era su hora favorita. Los errores saben sobre eso. Cada vez que lo hace inician su paréntesis absoluto y allí ocurre el derrame que todos conocen.

Las características utilizan esa situación y pasan todo lo anterior como un trago, como una pasión, como bolsillos llenos. La música se vuelve lenta y se quedan dormidas.

Ella me contó lo anterior unos segundos antes de su último suicidio. Durante el recorrido y antes de que todo pudiera tener un olor a consecuencia, también he decidido probar mi inmortalidad.


12 octubre 2011

18


Adicione más comida a su ración. Pero antes, tengo que explicarte el plan, es muy simple. Entrar, matar a cada error, degollar a las consecuencias y luego, hacer que las características tengan un accidente fatal. Muy bien, pero debe poner más comida. Sí, sin mucha sangre por fa.
11 octubre 2011

16


Era el plan del mes, ese plan único que singulariza la capacidad que tienen los errores para controlar a cada consecuencia, todos saben que las característica utilizan ese control para proyectar el plan desde otro punto y así, los guiones guían a las preguntas, todas y cada una empiezan a soñar. Ese es el detalle que cada personaje obtiene para idealizar a los asteriscos y avasallar los saltos. Ese es el detalle por el cual algunos suicidios son registrados y los errores siempre hacen el informe, siempre.

PD: por suerte, una consecuencia amiga, me dio el dato para no estar en el informe. 

17


Me voy a suicidar. Con una oración diré todo. Una de esas oraciones que siempre arreglan los errores en sus informes. Las características hacen toda la numeración y allí la cuerda se convierte en un sitio común. Cada consecuencia podrá leer al final del día: algunos suicidios    son perfectos.
10 octubre 2011

15


La cara del error era extraña, era uno de esas caras que no puedes reconocer tan fácilmente, al tratar de volver, me perdí entre los números y las capacidades que las consecuencias dejan tiradas por todos lados.

Si es cierto, la ayuda que vino desde los puntos era la misma que desde hace rato juega con las balas, la misma que deshoja a los cartuchos y además, es la misma que la cara tiene tatuada cerca de un ojo (el izquierdo o era el derecho, ahora tampoco recuerdo).

Y ese día las características me llamaron y pude visualizar lentamente que ella era la causante. Ella escribe y uno sin querer mueve una mano, escribe y uno inserta la aguja, escribe y el índice va al metal, escribe y exactamente no se recuerda lo demás.


14


Y ella merecía todos los errores, era una solución que sólo tenía que aceptar hasta estar conciente que cada consecuencia iba en sus maletas.

Nunca pude percatarme de tal locura, las característica siempre presentan informes (claro ellas son muy rectas). Cada pasión me traía el recuerdo de las iniciales antes mencionadas y porque no, una que otra filtración hecha número.

Y ella no merecía a las consecuencias, de eso estaba muy claro. Sin embargo, cómo era posible que no se diera cuenta. Era obvio, todos saben que las consecuencias van junto a los errores, aunque ellos no las traten, aunque ellos no tengan una relación exacta.

Nunca reaccioné hasta escuchar la voz del “preparen”, allí, en ese momento, todas las líneas se dieron vuelta para dibujar mi cara cerca del paredón, cerca del “apunten”, cerca del instante donde ella decía con aquella voz “fuego”.
04 octubre 2011

13


Traspasa el límite y dame más que sólo ausencias. Procura una línea agradable y prefigura un engranaje que no rechine. Uno que tenga un nombre de error. ¿Los nombres de los errores son lindos? No, pero son mejores que el de las consecuencias. ¿Por qué crees eso? Es muy fácil, anota, la inversión entre un techo y las nubes no puede ser igual a la espiral que el laberinto conjuga. Sigo sin entender. Te lo expondré de la mejor forma, piensa en una consecuencia que se viste de característica, uno puede reconocerla, son tan reconocibles que no pueden llegar a ser errores. Mejor háblame de las causas de los puntos y su trato con las hojas. Eso es más sencillo. Los puntos son producto del problema que las consecuencia abordan y allí, es donde esta el truco de los errores, ellos inventan a las característica sólo para burlarse de ellas. ¿Y por qué quieres cortarte el cuello? La situación no es la más precisa para contestar, por eso, es necesario que te vayas, luego de mi muerte podré responderte. Por ahora sólo quiero jugar a seccionar cada cable que el nervio motor utiliza con gran afluencia.

12


Un error inicia su suicidio, de esos normales, con pistola, balas y ganas. El día se arrepiente y se convierte en noche. Una ejecuta la tardanza y la otra sección comprime la sagaz estancia que las consecuencias llevan consigo.

Numerar no era su trabajo, pero bajo la sombra de su suicidio, no podía hacer otra cosa. Si es muy cierto, gritan las características en huelga desde hace rato. Uno las ve y llevan sus pancartas con el honor de cualquier punto suspensivo. Ellas no tienen otra opción posible. Es tan cierto, que persuaden a estas locuras para estar cada vez más cerca.

Un error ya tiene su suicidio preparado, yo lo supe por otro error amigo. Él, el suicida, es minucioso, un día de esos que se arrepienten, empezó una tarea casi inalcanzable. Esa relación con el infinito y la estupidez que tanto le gusta a los errores. No es una preocupación inexacta, me cuenta mi amigo, es así por las pausas que sobrellevan a las altas estancias.

No es viable escribir la conclusión. Imagina por un segundo que suena el disparo, la bala traspasa y todo se convierte en una situación bastante romántica. Sí, une los puntos, no todos son suspensivos. Imagina que ese error (el suicida), lleva consigo tu nombre, sí, él pensó en ti durante todo este recorrido. No, no es un juego, sino, imagina que las consecuencia siempre tienen razón y cada característica es la mejor de todas y por tanto, todos debemos estar con la pistola, con las balas y por supuesto, con las ganas de volarnos la cabeza.

11


Renuncia. Debes hacerlo. La cualidad de los errores es indiscutible. Cada consecuencia lo sabe, sus archivos son muy precisos. No puedo, se me hace imposible. Es un bienestar que no tengo. Trata, es lo mejor. A estas alturas tu nombre no tiene valides. Lo sé, es algo que pienso siempre. Entiendo el inconveniente. Algo no funciona y por ende la culpa es tuya. Que lastima, hasta cierto punto siempre imagine que todo lo anterior ocurría sólo en la espiral, nunca por causa de mi nombre. Sí, es la mejor solución. La más digna, recuerda, sólo eres una característica, no puede jugar a estar y no estar. Sí, tienes razón, es el mejor momento, ahora cállate, tengo que saltar. Espera un segundo, antes de ello, ejecuta la parte estratégica de tu plan. Tranquilo, al caer todo se va a quebrar, tú, las consecuencias y los errores, serán una base que ya no volverá a molestarme. Sí, es cierto. Salta, soportarte no me es posible. Tranquilo, la soga siempre tiene el mejor recurso.
29 septiembre 2011

10


Vienen y se alojan, vienen y se multiplican, los errores, sí, ellos. Desde que han llegado las características indagan en sus secretos y con las consecuencias de su lado, ejecutan a los errores y luego me tiran sus cuerpos a las orillas de cada imagen que quiere construirse en el preámbulo de mis pupilas. Otro momento y otra tortura. Todas son estafas y la navaja y sus juegos por deformar cada línea, lo tienen bien claro durante este momento.

9


Ella insiste en que su ubicación es como muchas. Ella insiste y los errores le dan patadas. Cada consecuencia, cada característica, juega a estar igual que los dinosaurios y nada cambia, ellos siguen dándole patadas y yo, yo sigo con cada consecuencia con cada característica.
28 septiembre 2011

7


No asumas una posición en contra, no. La parte que insinúas es la misma que los errores llevan siempre, ellos tienen una colección de consecuencias petrificadas en sus anaqueles. Cada característica juegan siempre al rescate.

Sí, asume una posición en contra, hazlo, es necesario. La parte que no insinúas, es la que no me salva y dentro, cada error sigue riendo con el puñal en mano.

8

Trata, has el intento, en cualquier momento un error va a salir, sino, las características correrán asustadas y por supuesto, todo será causa de las consecuencias.

Sí, no te detengas, no lo hagas, en algún momento podrás encontrar un error, con uno basta, en él, podrás encontrar características bases que te darán las respuestas a cada interrogante que tus consecuencias amigas no te han dicho.

No, no sigas, ya no hay nada que hacer. Los números que W tiene son el error y al final del día debes analizar que todas las consecuencias, son una característica útil para volarte la cabeza.

20 septiembre 2011

6


No es la justificación más grande, no existe, no. Las consecuencias lo saben y me hacen seña para que me arranque todo. Me destierre y me detenga justo cuando los errores fusilan a las características. Sí, es la justificación más grande, si existe, sí. No lo sabía y las balas también me hacen seña. 

5


Faltan 3 minutos para las 11 y cada impar hace que los errores se hagan enormes, me aplastan todos los muñecos de plastilina que he construido. Las consecuencias se burlan y con el sol derriten a la plastilina, las características hacen que el suelo se los trague. Mientras, sigo con ella en mi garganta y trato que la cuerda no se de cuenta.

4


Por un momento detenga la vista, sí claro usted, haga un pequeño ejercicio, piense en un error, uno cualquiera, sume consecuencias y además, una que otra característica. Al terminar, cierre los ojos, respire profundo y el error vendrá a usted corriendo (sí, ellos pueden correr), las consecuencias harán su cama y las características ni siquiera se abran enterado de lo sucedido. Siga leyendo y por favor, no pare la vista en otra línea más.

3


Las consecuencias iban detrás de cada silencio, los errores enumeran características y así, uno a uno, me sirven el té.

Ella utiliza sus partes como puntos y me enmarca las pausas que todos siguen.

Sí, es cierto, tienes toda la razón. No hay nada que perdonar. No jugamos a las disculpas. Por eso insisto en que realmente no llevas el proceso que los huesos evitan.

Ella es la misma que no lleva situaciones, todas son mías, su aliento es igual a mis suspiros y allí los errores le gritan a las consecuencias mientras el té sigue con cada característica de vestimenta.

No, no podemos seguir. Desde acá contemplo el miedo. Todos gritan y cada surco se le viene y ella me grita desde dentro, me dice, me persuade, me rodea, me invade, me destroza. Otra vez su voz es más alta, el proceso debe seguir, los errores están al tanto de ello y siguen a las consecuencia para degollar a las características que siguen con mi té en sus manos.
13 septiembre 2011

2


Cada reunión ofrece una inigualable efectividad que los errores no comprenden, ellos, atados a cada definición que las características le regalan, no se mueven de su lugar, estar fijo representa una pequeña agonía que no pueden evitar. Desde el centro y pasando por cada etapa, recuerdan a las consecuencias, ellas alguna vez hicieron una lista de reuniones en las cuales sólo los errores se quedarían para siempre.

Insistir, amarra el nudo a la soga y todos leyendo el primer párrafo, caen igual que las consecuencias, por supuesto, nadie muere, los errores son la imagen que sigue, la misma que te hace estar con cada característica cerca.
11 agosto 2011

1


Y cada cierto tiempo la conclusión inicia la primera etapa que el inicio oculta. El agravio recuerda las fases y así, dentro de cada rencor, los errores enumeran a las características en una fila que se extiende hasta que las complicaciones dan paso a sus traumas internos.

No es una justicia atada por cada avatar que se quiere nombrar y menos, una excusa por la cual, las consecuencias empiezan su juego.

Ella me abandonó, se fue cerca de Venus y un taxi me dice que será la última vez que podía llegar a estar cerca de sus inacabados argumentos de números  mal nombrados.

Ella sigue estancada en una frustración que le recuerda a sus letras, a sus traumas, a su música, a su estupida capacidad por volver a no nombrarme.

Y cada cierto tiempo los errores la nombran y las características indagan con las consecuencias en la fila antes menciona y así, todo tiene un final que el inicio teje lentamente.
25 julio 2011

Cada una de las partes que nacen…

Truena como los dedos que lo tocan, truena como al final. Era parte de una nueva numeración. Solía verla y de verdad creí que era feliz. Desde mi lugar, antes de partir, la pude observar por última vez, ella, sin duda, no es la misma rama que ayer.
08 julio 2011

Los ejercicios de mi amiga

Ella sujeta su sueño y lo ata a la cumbre que el silencio nombra. Maniatado, llora por no ser el sueño de mi amiga. Él quiere ser uno de nosotros, un personaje, una versión que no requiere de toda una verdad. Imagina por un momento que eres tú, que ya no esta apresado, que puede jugar a ser real.

Vive su vida y consulta enciclopedias, viaja, fuma, tiene sexo y al final, ya viejo, quiere ser ese sueño atado de mi amiga, para no morir entre la verdad que él mismo ha imaginado.

Con el sueño amarrado a las orillas de nuestros sueños. Ella vuelve a ejecutar su cambio de panoramas, sueña a la muerte y luego de varias tazas de té, me lleva al instante donde nace la madrugada, justo allí me ejecutan entre los colores y la pesadilla del sueño.

Al despertar, las líneas me hacen viajar y tú, ni siquiera has podido dormir. Pobre, todavía no has entendido que son ejercicios de mi amiga.
29 junio 2011

inicio...

1:37 P.M.

Mi muzac es el réquiem, se repite sin contemplación. Es espantoso escucharlo. No puedo pensar, cada pensamiento se me devuelve como agujas, todos y cada unos de ellos. No puedo gritar, los ecos se unen con el réquiem.

Sigo en el mismo lugar, sabiendo que todo se desvanece a cada instante; los cuadros y sus signos vienen y van; cada civilización llega y desaparece; el tiempo no existe; el inicio no existe; la salida es la entrada y viceversa. El centro es el meollo más grande y aún así, todavía no he encontrado al minotauro.

1:55 P.M.

Entrar y salir es sinónimo de desasosiego para la cúspide, sin embargo, ahora mismo ella no existe; los espacios a ciegas vienen a visualizarme el presente que se resume poco a poco, y que, singularmente, se disipa en el mismo intervalo en que las pausas de cada paso rearman la viciosa necesidad que no me queda.

Todo es de una naturalidad que algunas redes no tienen. Los ganchos que me atan literalmente al laberinto, son los mismos que, se agrupan con las pausas de los pasos y luego, con el réquiem, para conseguir una manera efectiva de liquidarme.

3:01 P.M.

Después de 2 horas, las paredes izquierdas cambian, las paredes derechas cambian, las del medio cambian, todo se modifica y por ende, el laberinto inicia una etapa de puntos suspensivos que de seguro, dejará una lista de innumerables acontecimientos dentro y fuera de mí.

Cada dos párrafos; cada tres o cuatro líneas; cada hora cuenta; cada prefiguración que se convierte en el abismo que me mira y lo miro. Como las paredes interrelacionándose para destruir el camino signado durante las 2 horas perdidas. Como las pequeñas ocasiones en que las bifurcaciones convierten a las alternativas en Y.

3:07 P.M.

Todo se manifiesta en conceptos. Los manieristas y los rizomas, son uno. Dédalo viene en sueños y me escupe lentamente. Todo se esfuma delante de mí; las características propias de lo que no conozco, me trituran los nervios, los transforman en las señales vinculadas con los signos que vi en las paredes. Y, como antes, todo cambia.

3:13 P.M.

Dentro de las pequeñas ocasiones en que quise acelerar el paso, la misa también lo hizo, y por si fuera poco, las dos horas siguen reunidas con las pausas de los pasos y los ecos de mis pensamientos.

Un adverbio conjugado

Lentamente, todas las iniciaciones, todas las horas y cada peculiar momento, reúne un pequeño cúmulo que supone, lo que viene al entrar justo a la parte en que pueda desaparecer por la falta de los puntos suspensivos y su singular hilo, que no me conducen por todas la entre líneas que la encrucijadas desentonan, una y otra vez.

El tiempo es desigual o es no-tiempo, no puedo calcularlo; la migraña ataca justo por la zanja que entreteje mis dos partes pensantes. Ícaro no es mi compañero, y la danza de la perdiz macho no funciona. El tic-tac maldito, hace su trabajo desde el techo de este extraño laberinto.

La conjugación de cada adverbio, se vincula directamente, con las dificultades que el sinónimo de los tres puntos, presiona por dentro. Adverbio y enlace, son los sientan a cada guión y estos, se escapan por un acento mal intencionado, que lo hiatos no pueden conceptualizar fácilmente.

Seguido del segundo, en que las predicciones vienen y se van, las oportunidades de estancarme me vuelven un paranoico en potencia. No puedo hallar una salida, los signos me ven y se burlan, las paredes se unen a ellos, el techo trata de hacer muecas y todo justo alrededor de la migraña. Todo justo seguido del instante inicial.
06 junio 2011

Extensión indefinida, medio sin límites que contiene todas las extensiones finitas

Y si fueras tan feliz no estuvieras aquí, cuestionando esta línea, estarías cerca de una sonrisa y por supuesto, al lado de todo lo que realmente crees que es verdad. Y si fueras feliz quizá yo sería real y todo lo anterior, una broma mal escrita.

A partir de este momento, me llevas dentro, no hay vuelta. Estoy entre tus entrañas, por tus venas, me revuelco en tu sangre y hago que realmente sientas que es respirar. A partir de este momento, sólo 7 minutos me separan de la angustia de ser parte de ti.

Y si fueras tan feliz, por qué yo te sueño, por qué mi amiga lo hace conmigo y por qué sigues aquí, precisamente pasando la hoja y dejando este espacio en blanco.
13 mayo 2011
Ella es el resultado del caos. Es W. La primera instancia resulta una sombra de la segunda. Ella juega a los globos en la tarde, sigue el camino lleno de minas, se cerciora de todos los instrumentos y me besa en la mañana.

Hoy es el día. Las agujas juegan a ser venas, estas últimas se suicidan al ras de las cuchillas más cercanas, ellas  se ahoga en la bañera que W consiguió llenar. 
11 mayo 2011

Sin titulo 7

Vive al ras del centro, en la Victoria. Viene por sus ganas y asesina a las mías. Se recuesta en mi pecho, se desnuda, se vuelve contra el reverso de mi corazón. Camina con el paso que los "te extraño" le han regalado. Sube a la silla, pero antes, un instante antes, me dice: te amo.

La imagen sube y la cuerda todavía tambalea en la estancia.
10 mayo 2011

Sin titulo 6

Ella vuelve a la cama, me levanta, me hace cariños, se va desnuda hasta el baño, enciende un cigarrillo. Ella vuelve a las sábanas, me hace verla, enciende velas, enciende la habitación. Continua su transitar, hace estragos. Al final, a la vuelta del camino de las hormigas, saca un cuchillo y termina por encarecer antes mis ojos.
08 mayo 2011

Sin titulo 5

Viajo por sus ganas, por las mías, por encontrar el punto exacto donde me perdí, por encarecer lentamente la excusa de no suspirar a solas. Viajo y al final, cuando cruce la calle, cuando la vea, cuando sienta el aliento cortado, presumiré que he muerto y en segundos, dilato la huida a sus labios.

Estar seguro, realza la necesidad de presentar a la sombras, una parte menos importante que la razón de las tazas de té y sus platos.

Viajo y sin duda, me llevo la pistola, luego de los besos, al desojar los cartuchos, le pego tres tiros y después, me traspaso la cabeza.
05 mayo 2011

Sin titulo 3

Se viene por la puerta, directo a los fractales del fondo. Se concentra. Se abstiene de besarme. Se desdobla de ganas y al final, cuando la carne insiste, recurre al método más sutil, me implora perdón.

Verifico el tic tac. Todavía tengo tiempo. Abro la ventana y doy el paso definitivo.

sin titulo 3,5


Era una W. era fácil verla volar. Ella presume que es la chica que vuela. Ella tiene un supuesto. Ella sigue volando. Su supuesto juega a ser mártir. Ella presume no tener nada. Era una W. y sigue las líneas hasta que muere un día de Mayo por allá por la Victoria
04 mayo 2011

Sin titulo


Pasó el puente. Rastreé todas las pitas. Resuena el bicho en el bolsillo izquierdo. Todo el día se arruina. Está muerto. Sin más. Muerto. La canción de la radio sucede mientras toda la escena se fusiona con el horizonte. Él viene cerca. Sigue después del puente. El bicho en el bolsillo (seguro le resuena). Todo su día se le arruina. Sí, lo sé, él muere. Coloco la canción en la radio y tú lees.
02 mayo 2011

Sin titulo 1


Se requiere la mayor lentitud posible para poder remediar el instante en que asistimos a nuestra propia caja de madera. Ella miró las últimas líneas, no podía entender. Tiro el libro por la ventana, subió a la silla y lentamente puso la soga en su cuello.
27 abril 2011

Las animaciones de Mota


Parece una locura. Una pequeña hazaña y el gato no termina de traspasar el espejo en la entrada de casa de Mota. Nadie lo sabe, pero él, tiene la vestimenta de abstracción pegada a los nervios. Cada vez que reanima su silueta, la ciudad distinta empieza arder. Todos los insultos a llegar y al final del día, poco a poco, él los recoge todos y los instala en uno de sus nuevos retratos.

Tal vez usted de aquel lado, siga las líneas y se pregunte por el gato, por el espejo, por Mota y sus animaciones. Lo siento, yo sigo en el recuadro, tratando de analizar la pequeña hazaña de estar dentro del punto que liquida la obra del título que ya has leído y no puedo contestarte.
25 abril 2011

Una y otra vez, siempre se va


Debo lo anterior a un trauma con las máculas. Entiendo que tal vez no es fácil de reconocer una mentira que sólo los guiones pueden aceptar, sin embargo, las cosas no están en su lugar, yo sigo del lado de los estantes y ellos, los ejecutores de cada estación que el calendario enumera, son los verdaderos culpables

Debo lo anterior a una suma mal formulada, no era la cantidad exacta, no era una excusa bien hecha. Las fases tienden a aplaudir y se van. Cortan los pensamientos y cuando quiero volver a que todo sea una reacción de las características, se va, una y otra vez, siempre se va. 

Las direcciones son tan siniestramente totales y las voces se apagan en una sola ocasión, no hay una vuelta de hoja bien analizada. El vicio es la cruel estancia y yo, sobrevivo una y otra vez, siempre como el inicio y así, se va.
24 abril 2011

Los números

Se han montado en una pestaña. Viajan sin saber su rumbo. Al llegar, los fierros dañan el vuelo ejemplar y ellos ocultan su incapacidad de ciegos. El sueño de sueños me contó en susurros australes, una de las pausas arrinconadas por el frío.

Son números Peter, sólo números. Tienes razón. Piensa en el momento que cuentas. Piensa en los instantes y en los asteriscos. Tienes razón, tengo que ejecutar las capacidades de los lados y de una vez, sumar puntos para las líneas.

Las tres partes repiten lo que el tamo oculta. El gato en el espejo y yo, de este lado, sigo contando los números que Peter no entiende. Sigo tratando de que el gato conciba lo anteriormente mencionado.

No lo sé, pienso en ellos y me dan lastima. Por qué repasas eso. Sería poco profesional de mi parte no decirte, es fácil. Sólo trato de que ellos sepan que nada tiene un final. No hay partes y el espejo y los números lo saben.