07 enero 2011

Cada una de las partes articuladas que pueden plegarse unas sobre otras

En este instante los gusanos construyen su casa, las hormigas devoran a las hojas y ellas, empiezan a suicidarse. Hace apenas un segundo, una línea atrás, yo no existía, has hecho que mida 177 cm, con ojos marrones y el pelo corto. Has construido a tu asesino. Te mataré mientras lees y en pocas líneas, por detrás, en silencio, mientras siguas pegado a la página. No es una mentira, lo puedes comprobar, voltea, has el intento, en un momento salto de la hoja, con la tinta te estrangularé y así podrás descansar al cerrar el libro.

Y si no pasa todo lo anterior, igual seguiré allí, a la espera que te descuides, cerca de tu cama (como suelen dejarse las mejores historias), tranquilo, todo será como un susurro, igual que el gusano y su casa, las hormigas y las hojas suicidándose.

No hay comentarios.: