22 enero 2011

Saltando la cuerda


Una palabra basta. Tan solo una y usted sigue allí, siguiendo cada letra, como si fuera a encontrar una respuesta para tu caos interno. Pero no, nada, un cero, una perfección de simulacro.

Una palabra basta. Tan solo una y usted sigue en el párrafo, tratando de entender el anterior. Buscando la entrelínea que no existe, de nuevo indagando una respuesta, una situación que te salve. Lo siento, ya lo he hecho y sigo tras el silencio que he inventado por idiota.

Una palabra basta. Tan solo una y usted sigue en su cárcel, en los asteriscos que la página narra, además, sigue queriendo despertar, cómo si conocieras a mi amiga y para colmo te ríes, cuestionas mis argumentos, te dices –todo esto es una basura, por qué sigo leyendo. Es cierto, al final, sigues leyendo.

Una palabra basta. Tan solo una y te cuelgas en mi sueño, yo sigo en el de mi amiga, que salta la cuerda con la muerte.

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