17 febrero 2011

La esencia de su cuerpo


Él estaba enamorado. Él sabía que no podía tenerla. Sus manos eran dos M grandes. Su cuerpo era de letras y en las líneas que son sus manos, no tiene ningún abrazo para ella.
Muchas noches, hace exactamente lo mismo.

Ella duerme, ha cerrado el libro, él la visita, trata de que ella siga leyéndolo, trata de que siga inventándolo.

Hay animales a su alrededor, hay presos y cae nieve, en esa habitación todo era posible. Ella se estira entre sábanas blancas y él se acerca a su cara, con los números que tiene por labios quiere besarla, suave se desliza y en el momento  del beso, ella despierta.

La habitación sigue igual que antes, ella no lo puede ver, le traspasa la cara, corta a los animales y ni siquiera, tiene frío ni miedo. Ella envuelve cajas  antes del desayuno, él va entre el polvo y las otras líneas se burlan.

Su mundo era una oscura habitación, atestada de líneas de tintas, sonidos, imágenes y una que otra muerte.

El tono de la voz (la de ella) era los más intenso, era lo que le llamo la atención. Para él, ella era única, era su amor en letras.

Él no sabía de tiempos, de instantes y menos de horas. Ella era vieja, desenvuelve cajas con su nieta y allí lo encuentra, se sienta en una silla cercana a su cama y con su nieta sentada en sus rodillas, empieza a leerlo nuevamente, él sale del libro, la ve de cerca y poco a poco, escucha como su cuerpo se hace una esencia que nunca podrá morir.

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