28 febrero 2011

Qué recuerdan los recuerdos

La voz de ella revolvía toda la casa, los cántaros de agua se estancan en los cojines del sofá y el perro arranca las llagas de los libros viejos. Estoy en posición fetal y desde allí, sigo su voz por cada comezón, rendija, por todas las paredes. Me devuelvo y los ojos me danzan sin contemplación, uno baila un tango y el otro una cumbia; bajo la precaria situación de mantener todo bien cocido, la brasa hace estragos en mi piel, todo tiene un sentido opuesto al que la incoherencia devuelve por las noches; su voz cada vez más cerca, me abraza y me catapulta directo al inconsciente de usted que lee o de usted que escucha. Hans ven a comer. Voy madre. Las cuchillas siempre tienen un nuevo plan y lo ejecutan a la perfección.


Al terminar con la basura empiezas a pintar el frente de la casa. No recordé ese recuerdo y me pregunté, ¿qué recuerdan los recuerdos? Deja de pensar y comienza de una vez con la pintura. Era el beneficiario de todas las reminiscencias, sin embargo, la pintura no accedía a bifurcarse por la pared y mi pregunta, seguía allí, tal cual.


Los legos de arriba con los amarillos de abajo, los rojos con la ruedas y después derrumbo todo y vuelvo a empezar; Karl recoge los juguetes. Si mamá. Al terminar y volver a empezar, los rojos estarán debajo de los demás y se verá desde lejos como una disconformidad hecha pieza armable.


Lo siento señora su hijo tiene que morir, trate de calmarse. ¿De verdad le quedan pocas horas Doctor? Sí señora, su hijo tiene que morir. ¡Que tonta! Su hijo ya está muerto y ella alberga la esperanza de que si los recuerdos recuerdan, él se salvará.


La voz me besa uno de mis ojos, su tono interrumpe la comida de Hans, la repetición de su estela se mancha con el frente recién pintado y me dice que es Karl es el próximo. La mentira dura poco Doctor. Por supuesto, sin embargo, ellos no sabrán nada sino hasta que el punto final liquide la hoja y todas las voces que leen y las que escuchan, se van a perder en la misma insólita enfermedad que los recuerdos recuerdan y la llaman en voz baja, Liscosahe.

No hay comentarios.: