27 abril 2011

Las animaciones de Mota


Parece una locura. Una pequeña hazaña y el gato no termina de traspasar el espejo en la entrada de casa de Mota. Nadie lo sabe, pero él, tiene la vestimenta de abstracción pegada a los nervios. Cada vez que reanima su silueta, la ciudad distinta empieza arder. Todos los insultos a llegar y al final del día, poco a poco, él los recoge todos y los instala en uno de sus nuevos retratos.

Tal vez usted de aquel lado, siga las líneas y se pregunte por el gato, por el espejo, por Mota y sus animaciones. Lo siento, yo sigo en el recuadro, tratando de analizar la pequeña hazaña de estar dentro del punto que liquida la obra del título que ya has leído y no puedo contestarte.
25 abril 2011

Una y otra vez, siempre se va


Debo lo anterior a un trauma con las máculas. Entiendo que tal vez no es fácil de reconocer una mentira que sólo los guiones pueden aceptar, sin embargo, las cosas no están en su lugar, yo sigo del lado de los estantes y ellos, los ejecutores de cada estación que el calendario enumera, son los verdaderos culpables

Debo lo anterior a una suma mal formulada, no era la cantidad exacta, no era una excusa bien hecha. Las fases tienden a aplaudir y se van. Cortan los pensamientos y cuando quiero volver a que todo sea una reacción de las características, se va, una y otra vez, siempre se va. 

Las direcciones son tan siniestramente totales y las voces se apagan en una sola ocasión, no hay una vuelta de hoja bien analizada. El vicio es la cruel estancia y yo, sobrevivo una y otra vez, siempre como el inicio y así, se va.
24 abril 2011

Los números

Se han montado en una pestaña. Viajan sin saber su rumbo. Al llegar, los fierros dañan el vuelo ejemplar y ellos ocultan su incapacidad de ciegos. El sueño de sueños me contó en susurros australes, una de las pausas arrinconadas por el frío.

Son números Peter, sólo números. Tienes razón. Piensa en el momento que cuentas. Piensa en los instantes y en los asteriscos. Tienes razón, tengo que ejecutar las capacidades de los lados y de una vez, sumar puntos para las líneas.

Las tres partes repiten lo que el tamo oculta. El gato en el espejo y yo, de este lado, sigo contando los números que Peter no entiende. Sigo tratando de que el gato conciba lo anteriormente mencionado.

No lo sé, pienso en ellos y me dan lastima. Por qué repasas eso. Sería poco profesional de mi parte no decirte, es fácil. Sólo trato de que ellos sepan que nada tiene un final. No hay partes y el espejo y los números lo saben.
18 abril 2011

El cuervo

Luego de comer en el cementerio un cadáver recién sacado, me dispuse a limpiar mi pico, era una rutina ancestral que mi abuelo me enseño. Al poco tiempo de todo aquello, inicie mi vuelo, las calles llenas del desencuentro con lo propio de su nombre, viene a recordarme las caricias que la brisa le hace a mis plumas, lo negro violáceo, es el color que la noche envidia, sin duda, nosotros somos el mejor color, nadie prefiere otro cuando se trata de entrever una feroz batalla, al dormir y justo antes de estar como mi comida favorita. Todo esto es como para graznar y decirle a la noche, nunca más.


En consecuencia con nuestro pasado, estar en el primer lugar de la división de aquellos a los cuales la seguridad teme, es la causa de que nosotros prefiramos las ramas secas y los encuentros con frutos viscerales. No podemos entender como las demás aves no conciben que seamos lo mejor y de una vez pronuncien, nunca más.


Vuelo al ras de los matorrales, a veces, una lágrima suele ser la campanada para la comida de la madrugada. Yo en específico, prefiero esperar un poco y que todo llegue a su debido tiempo, al final, los organismos siempre están inertes y se quedan allí, siempre despidiendo ese sonido del nunca más.


Luego de un rato, la comida no era tan buena como suele ser. Las características indagan cerca de nosotros una insistencia que suele tener una referencia próxima a los puntos desencontrados en las vertientes que la madrugada grita lentamente. Su eco, resuena entre mis antepasados y la repetición recoge las palabras que la luna sueña. Sus líneas sobresalen del pasto, recubren una verdad aleatoria al nunca más.


En el aire, danzando como antes, descubro las caricias que el silencio interrumpe con su batahola infinita. Los guiones que la neblina esconde, son sustraído de vez en cuando, por una cavidad que mi pico no repara en hacerlo añicos, en el mejor momento en que la sangre recorre todo mi ser. Sigo con la misma capacidad que el ayer viene a reiniciar en la estancia del nunca más.


Bajo una usurera distancia, el encuentro con la los ojos de la noche, era inminente, una buena disposición era la indicada, los puntos seguían a sus encuentros y a su estética numeración anáfora; siempre indicando el nunca más.


Al encarar con la primera rama, los asteriscos responden a sus patrones, la repetición suprime lentamente una causalidad perentoria que nada tiene que con movimientos y el crujir de sus conjuntos desdichados. La marcha hacía el compuesto de guiones, es la continuación que las líneas tejen lentamente y arman el nunca más.


Para reír eternamente, pensé en una particular forma de asentar mi torvo plumaje, buscar un estante para posarme y sucumbir a los instantes, en que el tic tac maldito no me mencione el nombre de esa desdichada que se hacía llamar mi dueña, espero no verla y que su nombre se pierda en la noche infausta, que recorre Leonora y su nunca más.


Al animarme, recordé un buen lugar, nunca he entrado, sin embargo, sentir que será el premio a la noche aciaga, era la mejor manera de sobrellevar el pesado y enérgico grito que las voces sucumben y ponen de relevancia, en esta luna que me acaricia, y sin dudarlo, me lance en picado, justo al portal, que recuerda el nunca más.


Toqué las quebraduras varias veces, una bulla de humano tras la textura antes mencionada, un recuadro y no podía ver nada. De un vuelo me encuentro en un avatar distinto, una marca de líneas horizontales hacen que mi entrada sea sosegada, y la voz humana seguía con su eco de nunca más.


Al blandir las horizontales, divisé la figura mortuoria que el tiempo utiliza. Busqué con desesperación estar lo más lejos posible y el pedestal antes deseado, esta a mi alcance, desde lejos con ánimos de permanecer infinitamente atormentando a la desdicha que podía observar, arrojé mi frase favorita y el hincapié llego, justo, en el nunca más.
12 abril 2011

Características aleatorias

Poco a poco blandea la condensación que designa el plano menos desentonado que la pasión oculta, ella rechaza por completo la emisión ermitaña de su senda por los pasos que las características necesitan. Los puntos inician la base no formal y continúan sin ninguna actividad tras la locura colectiva, dicha desinformación, evapora un presagio reciclado por las manecillas. Los signos ejecutan una marcha sin violencia y la caída de las manchas, hace que las sombras se oculten de su mejor inquilino.

Beatriz recorre todo el lugar, cede a sus típicas actitudes de dominación y así, ejecuta una coalición concretada desde la vacilación insólita que las mismas características inquieren lentamente bajo el sol de junio. Ella no puede recordar, no puede sacar su mano del recipiente de sueños, todo se acumula dentro, ella y los demás lo saben.

Los pasillos destilan la gigantesca lobreguez que la luna regala con sus ojos brillantes; cada quien iba y regresa al concreto nombre que Beatriz quería sacar del frasco. La presión era una capacidad adquirida desde la iniciación relativa, que todos en la estancia llevan consigo.
Bajo la presión que representa encarecer una y otra vez a las características del calificativo, las máculas vienen a llevarse al nombre, lo arrastran por el recinto y lo ejecutan al frente del título. Las vacilaciones, gotean a los recuerdos de sueños olvidados por las manos de Beatriz. Ellas, son las culpables.

Desde la primera vocación que la suma de ojos hacen en cada línea que lees, Ella, es sentenciada a reconocer su culpa. La sociedad de secreciones viene por los pasillo alternos, viene a llevársela, sin contemplación, las características usan su flujo de influencia y cierran todas las puertas, los demás, seguimos dentro.
05 abril 2011

Último Acto

El Tendón se acomoda a su nueva misión, el ajuste ocurre cerca del final del Último Acto. Antes, en el preciso instante en que la mano quiso pensar, los pasos vienen a darle una segunda oportunidad. Una excusa de cierto tipo, recurre a silenciar una pequeña visita de los soplos; el paréntesis que las venas llenan de repente, suprime al órgano motor, el pecho se ensancha y la camisa de estampados vinotinto, sugiere una nueva capacidad de horas. El porcentaje de segmentos y pausas, perfecciona de una vez y para siempre, la clausura que las tablas enganchan sobre los pies de los usuarios y sus asientos. El abecedario incurre en las vía de escape, la puertas están abiertas. Cuando los aplausos inician, el Tendón se sobreexpone a una lluvia de mensajes mandados por el cerebro y de una, aprieta el encendedor de las luces del teatro.