27 abril 2011

Las animaciones de Mota


Parece una locura. Una pequeña hazaña y el gato no termina de traspasar el espejo en la entrada de casa de Mota. Nadie lo sabe, pero él, tiene la vestimenta de abstracción pegada a los nervios. Cada vez que reanima su silueta, la ciudad distinta empieza arder. Todos los insultos a llegar y al final del día, poco a poco, él los recoge todos y los instala en uno de sus nuevos retratos.

Tal vez usted de aquel lado, siga las líneas y se pregunte por el gato, por el espejo, por Mota y sus animaciones. Lo siento, yo sigo en el recuadro, tratando de analizar la pequeña hazaña de estar dentro del punto que liquida la obra del título que ya has leído y no puedo contestarte.

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