04 octubre 2011

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Traspasa el límite y dame más que sólo ausencias. Procura una línea agradable y prefigura un engranaje que no rechine. Uno que tenga un nombre de error. ¿Los nombres de los errores son lindos? No, pero son mejores que el de las consecuencias. ¿Por qué crees eso? Es muy fácil, anota, la inversión entre un techo y las nubes no puede ser igual a la espiral que el laberinto conjuga. Sigo sin entender. Te lo expondré de la mejor forma, piensa en una consecuencia que se viste de característica, uno puede reconocerla, son tan reconocibles que no pueden llegar a ser errores. Mejor háblame de las causas de los puntos y su trato con las hojas. Eso es más sencillo. Los puntos son producto del problema que las consecuencia abordan y allí, es donde esta el truco de los errores, ellos inventan a las característica sólo para burlarse de ellas. ¿Y por qué quieres cortarte el cuello? La situación no es la más precisa para contestar, por eso, es necesario que te vayas, luego de mi muerte podré responderte. Por ahora sólo quiero jugar a seccionar cada cable que el nervio motor utiliza con gran afluencia.

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