10 octubre 2011

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La cara del error era extraña, era uno de esas caras que no puedes reconocer tan fácilmente, al tratar de volver, me perdí entre los números y las capacidades que las consecuencias dejan tiradas por todos lados.

Si es cierto, la ayuda que vino desde los puntos era la misma que desde hace rato juega con las balas, la misma que deshoja a los cartuchos y además, es la misma que la cara tiene tatuada cerca de un ojo (el izquierdo o era el derecho, ahora tampoco recuerdo).

Y ese día las características me llamaron y pude visualizar lentamente que ella era la causante. Ella escribe y uno sin querer mueve una mano, escribe y uno inserta la aguja, escribe y el índice va al metal, escribe y exactamente no se recuerda lo demás.


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