Todo es una mentira y nosotros “los buscadores
de repuestas” intentamos estafarnos y decir sí a todo lo anterior. Cruzar el
puente, estar del otro lado parece una obra que los espejos no entienden.
Kafka con su absurdo nos dice entre líneas
idiotas y sin modestia vuelve a reírse, justo cuando queremos abrir la puerta,
por la que no hay paso. Insistimos con el guardia y cuando la muerte nos da la
mano, queremos indagar el modo para dejar lo que asumimos como una verdad
única.
La hoja pasa y del otro lado Franz nos observa,
tose un poco y realmente nos insiste a conseguir su punto. El vomito de perro
donde nadamos es la obra del cuervo traducido al checo.

1 COMENTARIOS:
Nadarse a un vómito de perro, seguro es un catástrofe en el punto cortical, es esa forma donde habitarse en la n-a-d-a se deletrea como la inhóspita inercia de querer entender un sofismo decorado.
Kakfa siempre y su atemporalidad...
El sentido que busca, cuando se escribe para atentarnos a los estados que él nos deja heridos..
Insisto Acuña, nadar es un vómito de perro, oh...
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