19 diciembre 2011

Los ojos del tigre, el espejo y el laberinto en Jorge Luis Borges


Por la conjunción de un espejo he leído un texto de Borges, la organización y las paredes antes de entrar al laberinto de letras, es el aleteo de la mariposa del otro lado del mundo.

Una vez que leí “Borges no existe” pude respirar con confianza, parece que todos los ojos de los gatos, son el tigre que tanto menciona. ¿Y qué deseaba? La insistencia o tal vez el tema de todos los temas, es el instante eterno, un segundo antes del laberinto hay otro y luego el ojo del tigre construye otro y así, hasta que el espejo nos haga leerlo.

La confusión engendra un diagrama y entender es el mega asunto de cada línea. Yo no entiendo a Borges, él y el otro, son la discreta maldición de todas sus letras, situarnos en un ejercicio por cuenta de alguien que nunca existió, sería el absurdo que Kafka nos menciona. Es El Proceso que sigue a J durante todo el libro, es la Ley que necesita ser ejecutada y por supuesto, son las metáforas que siempre son nombradas y son eternas.

Borges hizo de temas muy perennes en la literatura, sus grandes temas.  El tigre en el laberinto visto desde un espejo. Y qué hay en el tigre, la sabiduría oriental y la fiera firme y ejemplar. La pregunta rebota en el espejo de la estancia y el laberinto surca él laberinto y así él otro, es él mismo. Borges lo sabía “El gato sólo existe para que los hombres puedan tocar a los tigres”, los ojos de los gatos son el tigre y la fiera “domesticada” come galletas en la sala.

La mega estancia, que es el universo, sin duda, sucumbe a un hecho que escapa hacía otro universo, hasta el finito encuentro con el número verdadero de p o hasta despertar y que el otro nos anuncie la pequeña importancia de cada limite llevado a cabo por la suprema mentira (mascara = persona) que Monegal escribe en su libro sobre J.LB, Borges por él mismo. Monegal insiste en ello, mientras Bella Josef, en su libro Jorge Luis Borges, comprende que él se vale de algo tan sencillo como el aleteo de una mariposa para construir.

El ejercicio que da paso al cansancio, es la cuerda que cada letra tiene y Borges nos la regresa por la conjunción del espejo o por el hueco donde todo el universo puede verse.

Yo no entiendo a Borges, eso lo sé, Obras Completas (tomo 1) está en la biblioteca de mi abuela y aún así, las verjas y los finitos libros ingleses que tanto pudo leer J.L.B no llegan a ella, uno no toca a Borges, el universo tampoco, él no existe, pero eso no reduce el laberinto, no hace que el tigre se tenga y mucho menos, sostiene la imagen-rebote que el espejo tiene consigo.

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