Por la conjunción de un espejo he leído un
texto de Borges, la organización y las paredes antes de entrar al laberinto de
letras, es el aleteo de la mariposa del otro lado del mundo.
Una vez que leí “Borges no existe” pude
respirar con confianza, parece que todos los ojos de los gatos, son el tigre
que tanto menciona. ¿Y qué deseaba? La insistencia o tal vez el tema de todos
los temas, es el instante eterno, un segundo antes del laberinto hay otro y
luego el ojo del tigre construye otro y así, hasta que el espejo nos haga
leerlo.
La confusión engendra un diagrama y entender es
el mega asunto de cada línea. Yo no entiendo a Borges, él y el otro, son la
discreta maldición de todas sus letras, situarnos en un ejercicio por cuenta de
alguien que nunca existió, sería el absurdo que Kafka nos menciona. Es El
Proceso que sigue a J durante todo el libro, es la Ley que necesita ser
ejecutada y por supuesto, son las metáforas que siempre son nombradas y son
eternas.
Borges hizo de temas muy perennes en la
literatura, sus grandes temas. El tigre
en el laberinto visto desde un espejo. Y qué hay en el tigre, la sabiduría
oriental y la fiera firme y ejemplar. La pregunta rebota en el espejo de la
estancia y el laberinto surca él laberinto y así él otro, es él mismo. Borges
lo sabía “El gato sólo existe para que los hombres puedan tocar a los tigres”,
los ojos de los gatos son el tigre y la fiera “domesticada” come galletas en la
sala.
La mega estancia, que es el universo, sin duda,
sucumbe a un hecho que escapa hacía otro universo, hasta el finito encuentro
con el número verdadero de p o hasta despertar y que el otro nos
anuncie la pequeña importancia de cada limite llevado a cabo por la suprema mentira
(mascara = persona) que Monegal escribe en su libro sobre J.LB, Borges por él
mismo. Monegal insiste en ello, mientras Bella Josef, en su libro Jorge Luis
Borges, comprende que él se vale de algo tan sencillo como el aleteo de una
mariposa para construir.
El ejercicio que da paso al cansancio, es la
cuerda que cada letra tiene y Borges nos la regresa por la conjunción del
espejo o por el hueco donde todo el universo puede verse.
Yo no entiendo a Borges, eso lo sé, Obras
Completas (tomo 1) está en la biblioteca de mi abuela y aún así, las verjas y
los finitos libros ingleses que tanto pudo leer J.L.B no llegan a ella, uno no
toca a Borges, el universo tampoco, él no existe, pero eso no reduce el
laberinto, no hace que el tigre se tenga y mucho menos, sostiene la
imagen-rebote que el espejo tiene consigo.

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