10 febrero 2013

Pájaros negros

La concepción inútil de entender derrama frágilmente, todas las lucubraciones que se pueden tener sobre el arte. La capacidad innata de los signos y por mega-elocuencia, resulta el pesado alivio. La lava derrumba y pervierte, bajo toda estructura que pretende encerrar una dinámica, existe ya un germen de ruptura, tenemos menos capacidad para organizar esta, que para vivir, vivir es urgente. Por eso la lava de la creación desarrolla dentro de la sociedad la realidad que no escapa a imágenes. La infancia, los zombis traga todo, los demenciales barrotes son en esencia, un cúmulo de necesidades para los servicios, para todo lo que resulta tan, tan evidente que vivir con lava, es lo que los pájaros negros requieren. Es necesario resistir a la lava, al magma, a toda la materia de ebullición y claro a los personajes que a diario, vemos en todas las esquinas, hijos de vecinos, lugares comunes, llegaderos y porque no, emergentes de lo social que salen como la lava y pervierte todo lo ordenado dentro y fuera de lo que ya tenemos como evaluación técnica y ordenanza de ciudad y de vida. La materia es más lúcida que el color, de esta manera lo amorfo cercenado de la realidad, todo lo superfluo que la impide trascenderse, supera la inmediatez de la materia, como medio de expresión, haciéndola no instrumento ejecutor, pero sí médium actuante que se vuelve estallido, señal, no intermitente sino, una de esas que los pájaros negros sueltan al volar

No hay comentarios.: